Hemeroteca :: 19/04/2009
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SALAMANCA

La entrevista, en profundidad

Última actualización 18/04/2009@22:35:19 GMT+1
Humanista, Catedrático de Lengua Española y coordinador del Diccionario Histórico, el salmantino José Antonio Pascual Rodríguez recogerá el próximo miércoles 22 de abril el Premio Castilla y León de las Ciencias Sociales y Humanidades 2008. Con un amplísima actividad investigadora y más de un centenar de publicaciones, el jurado de este galardón reconoce también su trabajo como educador.
Rosa M. Fernández

Tierno Galván, Sánchez Ruipérez, Antonio Tovar o Manuel Fernández Álvarez son algunas de las personalidades que ya recibieron este premio, ¿qué supone para usted este reconocimiento de Castilla y León?
Un guiño cariñosísimo que me hacen mis paisanos. Sentí una profundísima alegría cuando me lo comunicaron.

El jurado de este galardón ha destacado su contribución humana y docente a Castilla y León, ¿se considera más profesor que investigador?
De hecho no he dejado de ser un alumno lleno de curiosidad, que todo lo que va aprendiendo en su investigación trata de enseñárselo a los demás.

Cuenta con una extensa actividad investigadora sobre filología, historia del español y más de un centenar de publicaciones… ¿corren malos tiempos para el buen lenguaje?
El buen lenguaje implica romper el silencio. No olvidemos que cuando uno calla, como hemos tenido que hacer tantas veces, se cometen pocos errores. Por eso cuando corrijo a los demás no puedo olvidar algo que a un profesor discreto no le pasa desapercibido: que una corrección extemporánea puede interpretarse como una invitación al silencio.

¿Considera que cada vez se habla y se escribe peor?
Sinceramente no lo sé, porque me muevo en un reducido grupo de personas que hablan muy bien –espero que no se irriten los lectores por esta concordancia ad sensum–. Es en esos buenos hablantes en quien –espero que tampoco les irrite este quien con valor de plural– quiero fijarme y ponerlos como modelo; no vaya a ser que se llegue a pensar que estamos irremediablemente condenados a lo peor.

¿Es de los que cree que el idioma castellano está en peligro
Rotundamente, no.

Después de la polémica de ‘miembros’ y ‘miembras’, ¿considera machista el lenguaje?
Ni antes ni después de esa polémica lo considero machista ni feminista, ni nada. El lenguaje es un instrumento que nos permite entendernos... ¡Y muchísimas cosas más! Pero no se le deberían atribuir a las lenguas las cualidades de quien las hablan.

En una España plurilingüística, ¿esto supone un enriquecimiento o por el contrario una traba para el buen manejo del castellano?
Ni enriquecimiento ni traba. Es una sencilla realidad que tenemos ante nosotros y por la que debemos movernos, como por cualquier realidad, con inteligencia y si es posible con amor.

¿Qué es lo que más le preocupa ahora del uso del lenguaje?
Que no se busque seducir a los demás por medio del diálogo. Pretender que uno tiene la razón y que, por eso, puede imponérsela a los demás, es mucho peor que cometer una falta de ortografía. Y no digamos nada cuando el dogmatismo y la intolerancia llevan a esperar a que el ‘otro’ diga algo para oponerse a ello sin más.

¿Los años y los avances han cambiado también las formas de dañar al idioma?
Sí, la técnica difunde los errores con tal rapidez que prenden enseguida en la gente. Pero esa misma técnica está sirviendo también para que los hispanohablantes conozcamos mejor los usos de nuestra lengua en el amplio mundo en que se habla.

¿Son las nuevas tecnologías las responsables del empobrecimiento actual del lenguaje?
No, los instrumentos no son responsables de aquello de lo que debemos responsabilizarnos lo seres humanos. Claro que son un resonador potentísimo para difundir errores; pero también lo son para facilitar, como decía antes, el trasvase de las ideas y de las palabras entre todos los hablantes.

Ocupa el sillón ‘K’ en la Real Academia Española, curiosamente una de las letras de la que más abusan los jóvenes actualmente en su comunicación vía messenger o sms… ¿a qué se debe? Mi sobrina dice que lo hace para abreviar…
Tiene mucha razón su sobrina, que se ve que es persona inteligente, pues sirve, en efecto, para abreviar. Aunque sirve también para otras cosas: por ejemplo, para disentir, que es lo que hacen quienes escriben: ‘okupa’ o ‘Vallekas’ o ‘ke no te koman el koko’ y, antes, cuando existía el servicio militar obligatorio: ‘mili kk’.

¿La televisión sigue marcando tendencia a la hora de adoptar determinadas expresiones o giros lingüísticos?
Sí. tiene, como decía antes de la técnica, tanta fuerza como la tenían en el pasado la escuela, el púlpito, los libros, el teatro y hasta el cine.

Participó en los años 80 en el programa de televisión ‘Hablando claro’, ¿cómo califica el lenguaje actual de este medio?
Veo poco la televisión. Salen en ella cómicos que se expresan muy bien y con mucha gracia; algunos periodistas me gustan mucho... No soy masoquista y, por tanto, a los que no me gustan no suelo oírlos.

Los libreros dicen que se siguen comprando muchos libros, pero las encuestas señalan que cada día se lee menos, ¿la lectura es la mejor ‘medicina’ para enriquecer nuestro vocabulario?
Es sin duda uno de los mejores caminos para ese enriquecimiento; pero, aparte de esto, no debería olvidarse el enorme placer que proporciona la lectura. Yo estoy aprendiendo mucho de la última novela de John Le Carré y he disfrutado, tanto como disfruto con la música, con las narraciones que se acaban de publicar de Agustín García Simón. Sé que quien no haya leído un libro en su vida pensará que digo esto por esnobismo.

Investigador, lexicógrafo, académico y, aseguran, un docente con mucho sentido del humor. ¿Cómo se toma las ‘patadas’ que damos a diario al lenguaje?
Con el mismo sentido del humor con el que me tomo los errores que cometo a cada paso y que me perdono generosamente a mí mismo. Aunque pierdo los nervios con quienes son pertinaces en el error.

¿Con qué fallos del lenguaje es más permisivo?
Con los que se deben a intentar hablar mejor. Por ejemplo, el joven que se encuentra conmigo y piensa que por ser yo profesor de Lengua ha de esmerarse en su manera de hablar y ‘se pone estupendo’... Son errores que me conmueven.

¿Qué faltas ortográficas le hacen ‘más daño a la vista’?
Las que cometo yo. Piense que trabajo con textos antiguos en los que se repiten muchas veces ‘boz’, ‘mugier’, ‘vezino’, ‘aver’...

Para un salmantino como usted, viajero y casi universal, ¿dónde se habla mejor el castellano?
En todas partes. De esto no tengo la menor duda. No haga usted caso a quien le diga que es aquí en Salamanca o en Valladolid donde mejor se habla el castellano. Quien oiga hablar a Héctor Alterio, Mario Vargas Llosa o Gonzalo Celorio no me dejará por mentiroso.
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