PROVINCIA
Hoy se celebrará el último espectáculo de unas fiestas caracterizadas por la afluencia de público
Última actualización 29/08/2004@00:00:00 GMT+1
Aunque sin incidentes graves, el cuarto encierro de las Fiestas del Toro fue el más peligroso de los celebrados esta semana, un recorrido en el que despuntaron dos de los cuatro erales de Valrrubio que rompieron la manada y originaron emoción y espectáculo en las calles.
A pesar de la peligrosidad que supone en un encierro la ruptura de la manada, el cuarto espectáculo de las fiestas del toro fue rápido y limpio, al menos en lo que se refiere al recorrido desde el prao del Rocoso hasta el albero, muy distinto de lo que ocurrió a su llegada al ruedo de la Plaza Mayor.
En torno a dos horas, los erales de Valrubio mantuvieron expectante al respetable por su negativa a entrar en toriles, ni la labor de Ángel, ‘el de San Felices’, ni la valentía de un pequeño perro, fueron capaces de someter a este encierro para que entrasen a chiqueros.
Pero para varios cabezotas, uno más; Ángel se empeñó y a base de experiencia, a los de Gejuelo del Barro nos le quedó otra que entrar en chiqueros, aunque fuera con maroma, situación que estuvo a punto de originarle un disgusto al segundo teniente de alcalde, Eusebio Fernández, después de que ‘el colorao’ arremetiese de forma bronca contra la puerta de toriles. Uno a uno, los astados entraron.
Miguel Corral