FUTBOL
El Guijuelo hizo historia
Móstoles 1 - Guijuelo 3
Última actualización 28/06/2004@00:00:00 GMT+1
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| La plantilla guijuelense no pudo reprimir su euforia con el pitido final. Los futbolistas se lanzaron al césped y formaron un piña en la que no faltaba nadie: jugadores, cuerpo técnico, cuepo médico, fisios y hasta el presidente |
Un sueño hecho ascenso. El Guijuelo se convirtió en el segundo equipo salmantino que juega en Segunda División B tras superar la ‘batalla’ de Móstoles. Allí, los madrileños utilizaron todas las artimañas de que disponían (más cercanas al boxeo que al fútbol), pero el conjunto charro supo encajar y demostró su valentía, coraje y corazón para alcanzar un sueño. Lo ha logrado de la forma más inocente. Así gusta más.
El Club Deportivo Guijuelo escribió la segunda parte de una historia caballeresca con final feliz. Lo que empezó de forma épica con un triunfo en Oviedo que parecía irrepetible, acabó con una victoria que tuvo todos los ingredientes del drama. El equipo de Luis Ramos aguantó y supo sufrir los golpes, puñetazos, insultos, vejaciones y la intimidación que esgrimió como mejor argumento futbolístico el equipo madrileño. Lo superaron a base de coraje y sobre todo de ilusión. Ha quedado demostrado que soñar es lo mejor que le puede pasar a un equipo. Bajo los sueños hay más unión, compromiso, deseo y motivación. Todos esos intangibles le han dado al conjunto chacinero un ascenso que se le venía resistiendo a Salamanca (ciudad y provincia) desde que empezó a existir la Segunda División B.
Antolín demostró tener las ideas claras y el equipo empezó muy bien plantado, como suele ser habitual. Pasado el susto inicial en un disparo de Alberto, el Guijuelo se acomodó sobre el césped y encontró la vía de escape en la zaga local. Los balones largos hacia Dámaso eran un filón que desarbolaba a los tres centrales madrileños. El delantero salmantino se marchó una y otra vez de la zaga por velocidad e inteligencia en sus movimientos. Fruto de estas acciones avisó en un disparo desde el lado izquierdo y después consiguió el 0-1. No le tembló el pulso a la hora de definir frente a un Amador que estuvo indeciso en su salida.
El partido se ponía perfecto para el juego de contragolpe charro que era quien más peligro estaba creando. Los locales se perdían en constantes marrullerías y protestas al colegiado. Incluso hubo un enfrentamiento ‘macarra’ entre los banquillos con amenazas de los suplentes locales a Antolín Gonzalo. Entre tanta interrupción también había jugadores locales con calidad y uno de ellos empató el encuentro con un gran gol. Puski se marchó muy bien de Pato y cruzó al palo derecho que defendía Imanol.
Tras el tanto llegaron los peores momentos del Guijuelo y apareció el guardameta Imanol. Su intervención fue decisiva en un uno contra uno que pudo adelantar al Móstoles antes del descanso.
Los minutos de asueto favorecieron al Guijuelo que superó el chaparrón y volvió a realizar su fútbol. No había grandes ocasiones en las áreas, pero se intuía una mayor cercanía de peligro por parte de los chacineros. Después de que el colegiado anulara un gol al local Iñaki, llegó la jugada clave del encuentro. Una combinación perfecta de todo el ataque salmantino terminó en la bota izquierda de Edgar que superó por el ángulo corto a Amador. Era el tanto que daba el ascenso al Guijuelo porque con quince minutos por delante el Móstoles no podía hacer dos goles. La impotencia se hizo presa de los madrileños que la pagaron a patadas, cabezazos y puñetazos con los visitantes. Fernando Díez se marchó a la caseta con dos chichones y además expulsado por contestar las constantes agresiones locales. Imanol, Pato, Diego, fueron otros de los ‘heridos’ en las constantes refriegas. El cuarto de hora final no fue un partido de fútbol. El Guijuelo sabía que iba a ascender y se limitaba a dejar pasar el tiempo intentando salvar la integridad. El Móstoles se perdía preso de su impotencia y veía como otro futbolista era expulsado.
Mangas puso el broche final cuando el encuentro agonizaba para éxtasis de una gran afición que en un número de unos 500 se hizo notar y fue tan protagonista como los que se vistieron de corto.
Y colorín colorado la historia continúa, ahora en Segunda B.
Alberto Pérez / Móstoles