PROVINCIA
La belleza y riqueza de esta zona reside en la frondosidad natural, con gran variedad de flora y fauna
Última actualización 25/05/2004@00:00:00 GMT+1
En la Sierra de Francia Baja, en los límites de la provincia de Salamanca se encuentra Herguijuela de la Sierra. Limita al norte con La Alberca, al este con Sotoserrano y al oeste y sur con la provincia de Cáceres. A ochenta y seis kilómetros de la capital, y con una altitud de seiscientos cuarenta y ocho metros sobre el nivel del mar, y una superficie de treinta y dos kilómetros cuadrados. Con un anejo, Rebollosa, y algo más de trescientos vecinos censados.
El municipio forma parte del Parque Natural Batuecas Sierra de Francia. En La Sierra del Castillo hay restos de antiguas minas de la época romana. Se conservan también ruinas del Convento del Niño de Belén, en el valle del mismo nombre. En el que moraron monjes Basilios; este lugar de culto y recogimiento es más antiguo que el convento de Batuecas y en él habitaron hasta después de 1800.
Ente las edificaciones, destaca la iglesia parroquial, construida bajo la advocación de la Asunción de Nuestra Señora, con una esbelta torre, y la nave central añadida, terminada de construir en 1644. En el pórtico se puede ver un escudo con conchas y en la puerta clavos con esta misma figura. Reflejo de que perteneció a la Diócesis de Santiago de Compostela, a cuyo obispo fue donada. También se conserva la ermita del Humilladero, y restos de un antiguo hospital.
Durante la Edad Media, conocida por la Iglezuela, sufrió la repoblación que emprendió Alfonso IX, consolidándose su asentamiento, para cuatro siglos más tarde pasar a pertenecer al condado de Miranda del Castañar. Más tarde pasó a formar parte de la Casa Ducal de Alba y gozaba de renta jurisdiccional y vasallaje. Fue también un pueblo de tradición arriera, como así se demuestra en documentos del siglo XVII.
La principal riqueza de este pequeño pueblo serrano reside en la frondosidad de la naturaleza que lo convierte en un paraíso natural. Está situado en la ladera de una pequeña elevación, a pocos kilómetros de otros pueblos, pero apartado de la carretera principal y esto lo hace más desconocido.
Los frondosos bosques, de castaños, pinos, robles y alcornocales, dejan un hueco para albergar el haya más meridional de Europa, un árbol catalogado y protegido, que fue la imagen de un cartel de la Consejería de Medio Ambiente para la celebración del Día del Árbol.
Entre los parajes de excepcional belleza se podrían destacar los valles de Belén, de las Esposadas, del Castillo, y Cabril. En estos rincones se encuentran muestras de arte rupestre, declarados Bienes de Interés Cultural en 1985.
También encierran estas tierras numerosas especies animales, como ejemplares de cabra hispánica, gato montés y una amplia colonia de rapaces, en las que no faltan los buitres.
Marifé Martín