LOCAL
Sin el amparo del PGOU
La Asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio pide a las Administraciones que medien entre propietarios y compradores
Última actualización 21/02/2010@23:17:20 GMT+1
Entre los bloques de viviendas que se estiran hacia el cielo en la avenida de Campoamor, una casa de una altura, de estilo racionalista (aunque no ha gozado de la suerte de compañeras de época y del mismo gusto arquitectónico que encuentran acomodo bajo el amparo del PGOU) y habilitada recientemente como taller de vehículos que es pasto o carne de derribo inminente, según advierten desde la asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio.
A. R. L.
El Plan General de Ordenación Urbana olvida incluir una diversidad de casas de pasado glorioso y de futuro incierto que salpican las calles de la capital con estéticas decadentes y reclamo para el movimiento ‘okupa’, como es el caso de una vivienda de la calle Wences Moreno (aunque incluida en el PGOU) o de otra en la calle Palominos, amén de obviar la desaparición de la panificadora Abilio, derribada durante la última primavera y el estado de la fábrica de colas del Camino de las Aguas.
Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio subraya que estas casas abandonadas, principalmente en la zona histórica y céntrica, aunque también se encuentran ejemplos en las primeras construcciones de los barrios surgidos en el siglo XX, “son un patrimonio inmenso que podríamos denominar ‘caserío histórico’, y que todavía se conserva en buen estado y hasta hace poco tiempo era usado como vivienda, almacén o tienda, aunque no fuese su uso inicial, y que nos habla de cómo se estructuraban las viviendas de los salmantinos, e incluso se conservan todos los elementos constructivos como ventanas, baños o puertas”.
¿Cuáles son las fórmulas o herramientas para promover la recuperación de estos edificios diseminados por la ciudad?
“En primer lugar, instando a la propiedad a iniciar su conservación, y, en segundo lugar, dando un uso adecuado a lo ya existente, lo que permitiría una intervención sin grandes obras para rehabilitar el edificio y darle un nuevo uso”, apuntan desde el colectivo.
En este sentido, consideran que la intervención de las Administraciones “se torna decisiva aunque sólo sea para mediar entre propietarios y compradores interesados, eso sí, compradores que adquieren un edificio para habitarlo y no para revenderlo en mejor ocasión mientras se arruina”.
En el recuerdo más reciente, la demolición suspendida del teatro Bretón, al que el PGOU le concede uno de los grados de protección más inferiores (Ambiental C) y la Junta ha rechazado como B.I.C.