Hemeroteca :: 08/02/2010
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OPINIÓN
Última actualización 07/02/2010@22:41:55 GMT+1
Todavía me acuerdo de una forma más que clara del día en que, hace ya unos meses, acepté la propuesta de redactar esta metaTribuna. Mi única condición, que hoy voy a violar con creces, fue la de no tener que hablar de deporte; en primer lugar por el lógico y evidente “qué dirán” por mi vinculación profesional con el mundillo, y en segundo porque para eso ya está otra gente mucho más capacitada, redactores que se patean todos y cada uno de los terrenos de juego, fin de semana tras fin de semana.

Lo que no sé muy bien es cómo lo consigo hacer, romper este tipo de absurdas promesas que hago para con mi persona. “Bueno, una más…” pienso a menudo. “Esta vez merece la pena”, me convenzo. Y la burra, como si de una repetidora se tratara, vuelve a por el trigo.

El motivo de la semana es el bochorno en el que entre padres, entrenadores y aficionados hemos convertido el deporte base, incluida esta ciudad. Raro es el fin de semana en el que no nos llegan noticias que nos quitan las ganas de seguir vinculados al mismo. Hace una quincena de días, era Antequera el lugar de los hechos.

Los integrantes del equipo del Vélez, en su categoría juvenil –para los que no estén puestos, jugadores que tienen entre 16 y 18 años, en ocasiones incluso menos–, fueron agredidos por parte de sus rivales en el campo, por el público asistente, e incluso, por increíble que parezca, por el entrenador local. Amenazas de muerte de por medio, ¿qué sacan en claro los padres de los agredidos? ¿Les merece la pena el sufrimiento de ver a sus retoños en semejante situación? El pasado fin de semana tuvimos otras dos noticias, a falta de una. En la misma categoría juvenil, tres jugadores del equipo de La Roda fueron agredidos en Cuenca, incluyendo una grave lesión hecha… ¡con un objeto cortante! Radiografías, puntos de sutura y disgustos más tarde, las denuncias rodaron a pares en el hospital. Acercándonos cada vez más a casa, también pudimos ver una pizca de racismo en Soria. El portero coreano del equipo juvenil (¿qué tendrá esta categoría?), Jo Soo, tuvo que soportar los gritos xenófobos de la grada, en la que, por ejemplo, estaban varios de los integrantes no convocados del conjunto numantino. Se preguntarán ustedes que a qué viene semejante parrafada. No puedo por menos que redactarla, cuando vengo de asistir a un bochornoso espectáculo el sábado en la capital de nuestra provincia. No es el primero, pero me gustaría recordarlo como el último; la sangre, por fortuna, no llegó al Tormes, pero todos sabemos que las barbas de nuestros vecinos y compatriotas están cada día más remojadas. Dos árbitras salmantinas, que acaban de alcanzar la mayoría de edad, fueron testigos directos de cómo estamos educando a nuestros jugadores e hijos en los tiempos que corren.

En el partido de categoría juvenil –¡cómo no!– de balonmano, que medía al Ciudad de Salamanca y a la vallisoletana La Enseñanza, asistimos a insultos constantes a menores de edad, por parte de padres visitantes con sus 40 primaveras más que alcanzadas.

Algunos de los jugadores que formaban parte de las plantillas no superaban los 16 años. Los progenitores actuaron como “guardaespaldas” en varias fases del partido. Lamentable.

No queriendo entrar en muchos más detalles, por escabrosos que suenen y vendan, sólo queda reflexionar sobre nuestra utilidad como educadores.

Por el momento, no puedo hacer más que pensar desde el banquillo, pero creo que el problema de base está en los domicilios. Seguimos modelos de comportamiento de deportistas profesionales, de hinchadas pocas veces censuradas por los dirigentes de los clubes, aplaudimos vergonzosas conductas de los nuevos dioses, los ídolos del balón, y excusamos lo injustificable. Eso sí, luego no nos quejemos.
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  • TIRANDO A DAR/ ALDO TORRECILLA: LA MALA EDUCACIÓN

    Últimos comentarios de los lectores (2)

    11993 | aficionado bm - 12/02/2010 @ 16:48:54 (GMT+1)
    Informese bien lo primero antes de redactar cualquier noticia, se lo recomiendo. Para ser buen periodista lo primero hay que ser imparcial y contar lo sucedido objetivamente. Mi recomendación, aplíqueselo si quiere llegar arriba. Un saludo
    11977 | Angel Hernández - 10/02/2010 @ 20:43:04 (GMT+1)
    La primera base del periodismo es la veracidad,y en este articulo no se cumple, yo como parte de los padres de La Enseñanza (Valladolid) tengo que decir que en NINGÚN momento ,hubo tales insultos hacia los jugadores de Salamanca.Por favor Sr. Torrecilla antes de hacer una afirmación como esta, si no estuvo en el campo pregunte a los chavales haber si hubo tales insultos,con este tipo de afirmaciones lo unico que se consigue es crear rencillas y mal ambiente en los campos.Atentamente.
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