LA GLORIETA
La tribuna de Manolo Molés
Última actualización 06/11/2009@23:20:38 GMT+1
En el otoño no sólo llega el frío y se caen las hojas. En el otoño taurino es tiempo de bodas por conveniencia y divorcios con tintes funerarios. Hay un montón de separaciones. Los toreros buscan otro apoderado que les dé más calor y corridas. Pero casi nunca se echan la culpa a sí mismos. Todos esos cambios de toreros que andan de mitad de la tabla para abajo son eso casi siempre: náufragos en busca de una tabla que les salve. Aunque el problema no está en la tabla, sino en que seas capaz de bracear y llegar a la orilla, te lleve Juan o te lleve Pedro.
Tras el fichaje de Talavante por la casa Taurodelta, o sea José Antonio y Manolo, fichaje que tiene interés por las dos partes, llega el primer gran divorcio: el de Morante de la Puebla y Sánchez Benito. ¿Esperado? Pues sí y no. El año pasado, si recuerdan, Morante estuvo a punto de fichar por la empresa de Sevilla y hubo largas y parecían prósperas negociaciones con Eduardo Canorea y Ramón Valencia. Pero al final Morante cambió de idea y entró en su segundo año con el apoderado salmantino.
A Sánchez Benito le han dado cera por muchas partes en estos dos años. Entre los taurinos medio molestaba la presencia de un novato, casi un “intruso” llevando las riendas de una figura como Morante. Por eso murmuraban a su espalda. Que si ladrillero, millonario sin pedigrí taurino, que si de paso mete en el lote de Morante a sus toros de La Campana y a su yerno Antonio Barrera… En fin, que su presencia ha sido un vía crucis a veces justo y a veces exagerado. Pasa cuando alguien en este mundillo anda por arriba sin pertenecer a ninguna de las castas o familias tradicionales del negocio taurino.
De todos modos, a mí Sánchez Benito no me caía nada mal y hasta creo que hizo una apuesta valiente, el primer año, ofreciendo al artista de La Puebla un dinero importante por cada corrida. Es verdad que con la fuerza de Morante metió mercancía propia o familiar. Es verdad que tiene un gesto hosco y parece más lejano de lo que en realidad es. Yo no sé si tiene un disgusto de muerte por la marcha de su torero o estaba preparado para ello o lo habían consensuado. De todos modos las rupturas siempre tienen sus desgarros. Pero para disipar dudas sobre su presencia y estancia en el mundillo reservado de la patronal taurina, Sánchez Benito debería hacer algo muy claro. Seguir luchando como ganadero y mejorar su mercancía bovina, apoyar en lo que pueda a su yerno y demostrar, llevando a otro torero aunque sea menos estelar, que su pasión por ser apoderado no era sólo presunción de llevar a una figura. Sánchez Benito lo que no puede ahora es meterse en su concha de oro de sus negocios, o sus rentas, y darles la razón a quienes piensan que fue sólo un advenedizo. Yo le animo a que demuestre que es un taurino serio y válido. De él depende.
Y Morante se ha ido con Curro Vázquez. En veinticuatro horas, divorcio y boda. Eso estaba atado o muy pensado. A mí me gusta que los toreros se vayan con los toreros. Me parece bueno. Hay casos claros. Los de El Juli, Perera y muchos más. Hablan el mismo idioma. Y más aún si el torero elije a otro torero al que admira y con el que coincide en su forma de ver la profesión. Por tanto se repite la historia. De todos modos Sánchez Benito se sentirá como traicionado porque, si recuerdan, hubo un fuerte enfrentamiento entre el charro y Curro a propósito de aquella movida de la Medalla de Oro a Rivera Ordóñez y la crítica que de esa concesión hizo Morante.
Es más: Sánchez Benito llegó a denunciar que Curro Vázquez o Cayetano, a quien apodera, vetaba a Morante por sus declaraciones. Hubo tirantez y ahora Sánchez Benito se lleva la sorpresa de que su ex torero se va con quienes eran sus “enemigos”. Así es la vida. Y desde luego al taurinismo le ha sorprendido este giro de Morante. A los taurinos y a los aficionados. Ahora Curro llevará las carreras de quienes parecían enemigos pero que son dos toreros muy interesantes: Cayetano y Morante. Por tanto, paz en los despachos y vamos a ver cuál es el sesgo de la carrera de Morante. Y sabremos qué es lo que busca. Por tanto: qué es lo que le faltaba con Sánchez Benito y qué es lo que le puede ofrecer Curro Vázquez y su cercanía a Cayetano Rivera Ordóñez. Sánchez Benito se estará tomando un Valium. Por lo menos.