SALAMANCA
La entrevista, en profundidad
Última actualización 31/10/2009@22:34:39 GMT+1
Luis Cadenas
Mucho premio Goya por ‘Como un relámpago’, pero el salmantino Santiago Ramos asegura que cada vez se hace menos cine. De momento no viene con rodaje, sino con una de las grandes obras de David Mamet, ‘Noviembre’, con la que ha roto la barrera de las carcajadas allí por donde ha pasado, empezando por su estreno en Madrid, donde llenó cada noche. Estará en Salamanca, en el teatro Liceo (donde ha estado más de una vez) el 18 y 19 de diciembre, pero cualquier excusa es buena para hablar con uno de los grandes actores que ha dado España y más concretamente la provincia. Junto con Charo López, son los dos más veteranos, con mayor reconocimiento y premios.
En ‘Noviembre’ hace de presidente de EEUU. Aunque sea simulado, ¿qué se siente?
Me siento estupendamente, pero siempre que me subo a un escenario, sobre todo si la obra es buena y el texto divertido como es el caso de esta obra. Es una pieza de David Mamet, del que ya hice otras tres obras. La primera fue Búfalo americano, luego hice otra con Fermín Cabal, que me descubrió a este autor, y luego Oleanna, dirigida por José Pascual, que es el mismo director que me trajo Noviembre. Luego, en La Abadía, dirigí otra más. Es la cuarta vez que me subo a un escenario y sé la carga que lleva el texto y me lo paso muy haciéndolo.
¿Todos los políticos son unos fenicios o sólo lo parece?
Hombre, yo lo que creo es que estamos viendo mucho sinvergüenza. Está saliendo bazofia que ha habido en estos años de construcción, especulación… y bueno ahora es lógico que salga toda la mierda que había. En Noviembre se habla de corrupción, pero lo que pasa es que es de un presidente contada como si fueran unos pillos, y llevada hasta un extremo absurdo. Pero lo que sí sé es que son personas que no deberían estar en sus puestos para nada, gente muy poco preparada. ¿Esto es extensible a todos los políticos?, pues yo creo que no, que a una parte sí, sobre todo a los corruptos.
El dinero pesa mucho en toda la historia, ¿hay algo que no pueda ‘Don Dinero’?
Hombre, pienso que hay muchas personas que no se dejan, y que piensan que el dinero no lo es todo. Una cosa es ganarse la vida y otra esa necesidad pasmosa, esa avaricia, esa cosa que tiene la sociedad actual y que es terrible. Entonces eso lo que crea son depredadores que se reflejan en la obra un poco, esa manera de ser, pero Noviembre no es sólo un texto sobre la corrupción, sino que habla de muchas otras cosas como los matrimonios gay, por ejemplo. Pero siempre en clave de comedia, no de denuncia, porque no es una obra teatral que sea un panfleto. Para nada, es una comedia clásica al estilo americano. Mamet tiene una gran tradición y conoce a la perfección la comedia de los años 50, como Howard Hughes, y por ahí va la historia. Yo creo que es lo que ha intentado hacer.
¿Después del Goya ya se siente satisfecho o no hay techo?
Yo no he tocado ningún techo y que te den un Goya…, bueno, creo que es una casualidad por una película o por un personaje, un momento. Los premios no tienen una mayor importancia, tienen la que tienen. Te dan una alegría y luego sigues. Hay que trabajar mucho para conseguir lo que quieres y lo que estás haciendo. Pero lo bueno es divertirte por el camino y hacer lo que sabes hacer lo mejor posible.
¿Por qué se hace uno actor y no panadero, por ejemplo?
Bueno, en mi caso fue casual, pero empecé desde pequeño y siempre me ha gustado. Quise serlo, ir a la escuela de cine. Yo quería ser actor. Luego al ser mayor ya ni te acuerdas de cuándo lo decidiste, y siempre piensas que la decisión un niño puede no ser la acertada, pero en mi caso no me arrepiento. Me gusta hacer lo que hago y valgo, o creo que valgo. Vamos, que lo paso bien.
¿Qué papel le gustaría haber hecho y no ha podido todavía?
Es que yo eso del papel vital… No soy muy dado a eso, soy más actor de comedia, así que busco un teatro que de alguna manera, de una forma u otra, refleje parte de la realidad y si es con ironía pues mejor que mejor. Yo hice de todo, desde Arthur Miller a Fermín Cabal, Moncho Alpuente…, muchas cosas en la vida de actor de teatro. Y también en las comedias de Berlanga, como en La Vaquilla, o en las de Trueba, como Sé infiel. Mi ubicación como actor va por ahí, así que me interesan más los personajes que tienen algún contenido dramático pero hago de todo, porque para sobrevivir en este país tienes que hacer un poco de todo, ser eso que llaman ‘todoterreno’. Así que si tengo que fijarme en guiones buenos me gustan más las cosas de Billy Wilder que un MacBeth.
Cada vez hace más teatro, ¿es el perverso efecto Goya o prefiere las tablas?
Es que cine hay muy poco. No es ya ni que lo elijas, es que no se hace casi cine y es un momento un poco dramático para el cine español y hay mucho menos que cuando trabajaba yo. Pero no he dejado el cine ni nada, simplemente que si no hay papeles pues nada. A mí siempre me ha cubierto la escena. El teatro nunca te abandona, si tú eres fiel al teatro éste te da satisfacciones y trabajo.
¿Nota el cariño del público, ser uno de los actores más conocidos en España?
Sí, lo noto muchísimo, me tiran muchos piropos por la calle y es bonito ese cariño. La gente va a verme y es estupendo. A la hora de hacer giras estás dos días en la ciudad y la gente me saluda y te agradece.
¿Alguna vez ha sentido lo del paro del actor?
Yo sólo me paré en el año 1992. Fue él único en el que estuve parado, pero al final de año también hice una película en Chile. Quiero decir que la verdad es que nunca he cobrado el paro, y eso significa que nunca he dejado de trabajar. Y la lista de cosas que he hecho en todos los medios da mucha idea de cómo ha sido, de los que más ha trabajado. Televisión, cine, teatro…, combinando todas esas cosas pues he sobrevivido.
Aquello que dijo de que le habían ofrecido ser El Duque para la serie…, ¿era coña, no?
No, que va, era verdad (risas). Lo que pasa es que luego prefirieron para el papel a un tipo joven. Cambiaron la edad del personaje pero al principio era un tipo mayor. Supongo que a la hora de mirar los casting y demás pues se decidió hacerlo más joven, y yo me caí del reparto. Pero sí que es cierto que estuve en la producción, lo que pasa es que habría sido un Duque más viejo, claro. Y más feo (risas).
Sea sincero, ¿cada cuánto viene a Salamanca?
Pues yo creo que cada año, o cada dos, voy siempre a trabajar, alguna vez a ver a mi familia. Pero Salamanca para mí es el lugar donde abandona mi familia la vida, así que de vez en cuando me toca ir y para eso no me gusta nada ir. En cambio para trabajar me encanta, y este año iremos a Salamanca y a Ciudad Rodrigo. Y es también para ir a ver a mi gente, claro.
Natural de Boadilla e infancia de San Muñoz, ¿alguna vez se fue de copas a La Fuente de San Esteban?
Soy nacido en el cruce, pero criado en San Muñoz. En el acta de nacimiento aparece Boadilla porque nací en casa de mis abuelos, pero mis padres vivían en San Muñoz, él era el farmacéutico de San Muñoz.