SALAMANCA
Argumento. El principal motivo de la decisión es la de garantizar la integridad física de Ángel Rufino en su tradicional ascensión hasta la veleta, donde realiza una acción de gracias desde hace 22 años
Última actualización 29/10/2009@00:07:32 GMT+1
Eva Cañas
Por primera vez desde hace 22 años consecutivos, Ángel Rufino, El Mariquelo, no realizará su tradicional ofrenda de acción de gracias desde la veleta de la Torre de las Campanas, sino desde la base del cupulín. Esta decisión fue tomada por la Junta Consultiva del Cabildo de la Catedral de Salamanca al considerar que “vale más la vida de un ser humano que todos los espectáculos”, como así lo reconocía ayer el deán del templo Ángel Rodríguez. Además, apunto que esta nueva medida es “fruto de una madura reflexión, siendo respetuosos con la tradición”.
Asimismo, recordó que con el cambio se devuelve la tradición a sus orígenes:“La subida de El Mariquelo es única y exclusivamente hasta la base del cupulín de la Torre de las Campanas”, sentenció Rodríguez. Para su defensa se basó en la historia, cuyo origen se remonta al año 1755, a raíz de las consecuencias producidas en ambas catedrales de la capital por el terremoto de Lisboa. Fue en esa época, cuando el Cabildo de la Catedral pidió al campanero que vivía en la Torre de las Campanas que subiera todos los años hasta la base del cupulín para comprobar el estado de la torre, tanto en el interior como en el exterior de la misma, y tocara la campana en acción de gracias a Dios por la protección dispensada, según apuntó el deán al hacer lectura de un comunicado oficial del Cabildo.
Desde esta institución eclesiástica anuncian que por su cuenta, El Mariquelo introdujo innovaciones en la subida, “ascendiendo hasta la veleta de la torre, lo que entrañaba todavía mayores peligros”, destaca Rodríguez.
Antes de tomar la decisión de modificar los tramos de subida de El Mariquelo, el Cabildo de la Catedral demandó informes técnicos y jurídicos al respecto, entre ellos al arquitecto del templo. A la vista de estos estudios exhaustivos, el deán decidió transmitir el mensaje de peligro a Ángel Rufino y el cambio al que tenía que adaptarse.
Por su parte, El Mariquelo manifestaba estar “muy muy disgustado e impotente ante esta circunstancia”. En su defensa cree que desde el cupulín de la Torre de las Campanas no se transmite igual que desde la veleta, “es una cosa que hago con fe, una acción de gracias a Dios en nombre de muchos enfermos”, aclaróRufino. Para mantener la tradición, El Mariquelo ha aceptado el cambio marcado por el Cabildo aunque precisa que él contaba con las oportunas medidas de seguridad,“con unos arneses especiales que estaban conectados a un cable que va al lado del pararrayos”.
Tras cuestionarse la falta de interés por su propia vida, Ángel Rufino asegura que ama a su vida “por encima de todas las cosas, bueno, quiero más a mi mujer que a mi propia vida”. Por último, El Mariquelo también lamenta que con el cambio en la subida puede perderse parte de la repercusión internacional que tiene esta tradición.