SALAMANCA
Bóvedas / hallazgo arqueológico
Los restos pueden pertenecer al Monasterio de San Andrés
Última actualización 21/10/2009@23:19:29 GMT+1
A. R. L.
Los primeros estudios realizados por una arqueóloga, tras el encargo del Consistorio –propiedad del solar–, apuntan al siglo XVI como el origen más probable de los restos, mientras que otros expertos consultados por este periódico aseguran que pertenecen a una estancia inferior de la edificación del Monasterio de San Andrés (construido en 1480 y derruido en 1626), de considerables dimensiones en la zona extramuros de la ciudad, tal y como informó este periódico el lunes.
A la espera de las conclusiones del informe, el siguiente paso será restaurar el interior de la galería –con lascas de pizarra, más piedra y ladrillo– conforme a las indicaciones recogidas en el contenido de un proyecto técnico.
Estancia tabicada
El uso práctico de la estancia aún se desconoce, pero se encontraba tabicada, y según un rótulo que preside el frontispicio, perteneció en tiempos a un caminero.
En este punto merece reseñar que la planta superior del ya esqueleto del inmueble –y visible tras los amplios vanos– cuenta desde hace años con varias catas arqueológicas, aunque el tiempo y el abandono han permitido que aflore vegetación para cubrir las prospecciones.
Por otro lado, las estructuras de las viviendas se encuentran anexas a la superficie cerrada que acota el espacio en el que permanece el único pozo de las nieves de la ciudad.
Echando un vistazo retrospectivo, los neveros artificiales servían hace siglos para aprovisionar de nieve a los habitantes, una vez transportada desde la Sierra de Béjar.
Los hospitales o conventos contaban principalmente con infraestructuras de este tipo, aunque algunos pocos recintos eran de titularidad municipal.
La Asociación de Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio considera que el pozo de las nieves perteneció al Monasterio de San Andrés, en el que cursó estudios San Juan de la Cruz.
El Consistorio impulsó en 2004 la rehabilitación del pozo. En este sentido, la Concejalía de Patrimonio anunció una partida económica de 30.000 euros para la restauración.
El edil delegado del área, Francisco Morales, anunció que esta instalación podría datar de los siglos XVI o XVII (“en esa época fue cuando el comercio de la nieve tuvo su mayor esplendor”, sostuvo).
El objetivo del Ayuntamiento era promover una zona verde para uso y disfrute de los ciudadanos, con el lienzo de la muralla libre de cualquier obstáculo visual. Para completar el proyecto, los responsables municipales plantearon la instalación de un centro de interpretación o aula didáctica.