Hemeroteca :: 17/10/2009
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LA GLORIETA

Los apuntes de David Montero

Última actualización 16/10/2009@21:54:30 GMT+1
La soledad del momento de vestirse de torero a la que acompañan el miedo, la incertidumbre, la profesionalidad y la responsabilidad, estoy completamente seguro que ni siquiera los que hemos tenido el privilegio de verlo en vivo y en directo hemos llegado a captarla en toda su dimensión.

También estoy convencido que, ni el propio torero, sabría explicar exactamente lo que pasa en su interior en el momento crucial de tener que aceptar el rito de vestirse para la pelea, para una pelea que le puede costar una serie de graves percances y lo más importante de todo, que puede incluso acabar con su vida.

Muy bonito, con un fantástico colorido, tremendamente luminoso y justamente proporcionado es el traje de luces o como también se llama el vestido de torear. Un traje, un vestido, que cuenta con cantidad de prendas extraordinariamente diseñadas y fundamentalmente catalogadas para desempeñar a las mil maravillas su cometido. Un traje, un vestido, que ha evolucionado a lo largo de la historia y que en este momento es tal y como lo vamos a describir prenda a prenda a la vez que vestimos con él al torero y matador de toros Javier Castaño.

Viste al torero su mozo de espadas en este caso Sergio, hermano de Javier, poniéndole unos ‘pantis’, que han sustituido a los antiguos calzoncillos largos y a los leotardos, que son mucho más finos y que facilitan el deslizamiento de la taleguilla a la hora de acoplarla. A Javier le gusta que le queden largos hasta cubrirle el pecho.

A continuación le pone las medias que son de color rosa y que se diferencian solamente en el bordado de la espiga, que puede ser del mismo color que la media o negras. Javier se decanta más por las de espigas negras y se las coloca por debajo de las rodillas.

Luego las ligas, que se utilizan para sujetar y para que no se caigan las medias y que Javier se las pone por debajo de la rodilla dobladas, para que le hagan a la vez un poco de relleno y de almohadilla.

La taleguilla va después y es la prenda que más cuesta ajustar, hasta el punto, de que Sergio tiene que suspender en el aire a Javier para que ésta suba hasta el lugar deseado y el torero se encuentre cómodo. No le gusta a Javier demasiado ajustada, pero eso sí, tiene que estar bien planchada, para que no haga ni bolsas ni arrugas. Asegura Javier que una taleguilla que no encaje es incomodísima e insoportable.

La taleguilla, dependiendo del bordado que tenga, pesa más o menos. En la parte de abajo al lado de los machos van los ‘golpes’ y los ‘chorrillos’ que pueden ir en seda o en plástico. Los ‘chorrillos’ son sencillos cuando sólo lleva uno, pero puede haberlos de dos y hasta de tres como los lleva el maestro Luis Francisco Esplá. La taleguilla por el lado interior es lisa y se llama el punto.

La bragueta de la taleguilla lleva cuatro botones abajo y más dentro, y seis más arriba y más fuera. Los machos de los matadores son distintos a los de los banderilleros. Los de los matadores llevan cuatro botones donde van abrochados y hay que hacerlo con un gancho especial, mientras que los de los banderilleros llevan corchetes, para que puedan abrochárselos ellos mismos por no tener mozo de espadas. Los machos, se atan con un nudo especial y por debajo de las rodillas. Los machos pueden asomar enteros o ir al ras de la taleguilla enseñando sólo los ‘chorrillos’.

En los golpes aparte del bordado va la piedra en distinto color y, precisamente, el color de la piedra es que decide el color del fajín y del corbatín. El fajín va sujeto a la cintura a la altura de la terminación del chaleco y atado con un nudo al tirante izquierdo.

Acto seguido se calzan las zapatillas que son negras de goma lisa por abajo y de cuero por arriba y llevan encima un lazo, ya hecho del mismo color negro. Son elásticas para encajar mejor y a Javier le gustan ajustadas.

Se colocan luego los tirantes que son de tela elástica y de cuero una vez que esté la taleguilla ajustada y se dejan colgando para ponerlos después por encima de la camisa. Los tirantes se sujetan en la parte de atrás de la taleguilla en cuatro botones y en otros cuatro en la parte de adelante. Como dato curioso hay que decir que los botones en el traje o en el vestido de torear pueden ser dos, cuatro, seis y que los machos dos en cada pierna, dos al frente de la chaquetilla y dos detrás, son siempre pares. A Javier le gusta que los tirantes sean cortos, para que tiren bien de la taleguilla y esta no tenga tendencia a caerse.

Le toca el turno a la camisa que es siempre de color blanco y que suele ser bordada o con chorreras. La camisa una vez puesta tiene en la parte de atrás dos tiras para después de hacerle unos pliegues ajustarla y, de paso, sujetar el fajín una vez puesto. La camisa tiene en la parte de abajo un lazo con el que se ata el corbatín para que no se salga.

El chaleco que se coloca después tiene el mismo bordado que la taleguilla y la chaquetilla y por detrás es liso de tela y lleva un pequeño corsé para ajustarlo.

Por fin llega la chaquetilla, que lleva como adornos los ‘golpes’ y los ‘chorrillos’ en la parte de adelante, en las mangas y alrededor de la parte de abajo. Las mangas de la chaquetilla van abiertas para facilitar el movimiento del brazo del torero. En el centro de cada hombrera, que están bordadas en oro y tiene las protuberancias para amortiguar la caída, tanto adelante como detrás, tiene un macho que están sujetos con un corchete para quitarlos fácilmente cuando Javier sale a hombros.

La castañeta que se coloca a renglón seguido es de corcho por dentro, esta forrada de terciopelo y la de Javier está rematada con ‘moritas’ que es un encaje parecido a los de los antiguos bolillos que imita a las moras de zarzal. Se sujeta a la cabeza con un tornillo abriéndole un pasador que tiene y cogiendo y enroscando un trozo de pelo del matador, se cierra, se atornilla y con los dos hilos que tiene la castañeta se sujeta todo haciendo dos nudos.

La montera está confeccionada en tejido rizado muy similar al cabello con materiales como pasamanería, cordonería y felpa negra rizada. Por dentro está forrada y rematada con dos borlas, machos o morillas. Esta toma protagonismo en diferentes momentos de la lidia, en el paseíllo, para cambiar los tercios por el matador y a la hora de brindar. La montera de Javier es de morilla.

Se termina el rito con el capote de paseo, que no tiene por qué ser del mismo color que el traje o el vestido de torear. Algunos capotes de paseo los ha comprado Javier, pero otros se los han regalado. Este capote sirve para hacer el paseíllo y para cambiarlo por el de percal que sirve para torear.

Los bordados en los trajes o vestidos de torear pueden ser de oro, plata o azabache. Un traje o el vestido de torear dependiendo del bordado que lleve, puede pesar de tres kilos y medio a cinco kilos y medio. Los trajes o vestidos de torear de Javier se los hace el sastre de toreros Justo Algaba. Porque se lo merece de verdad y porque sabemos lo que lucha y ama a su profesión, deseamos que Sergio siga vistiendo de torero a Javier Castaño cuantas más veces mejor y por mucho tiempo.
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