PROVINCIA
Peñaranda de Bracamonte
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| Un grupo de mujeres admira y comenta unos trabajos (Foto: Hernández) |
Última actualización 08/08/2009@23:08:41 GMT+1
Como ya es tradición desde hace varios años, los actos festivos del mes de agosto en Peñaranda de Bracamonte se iniciaron ayer con el encuentro de encajeras Ciudad de Peñaranda, organizado desde la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, el Ayuntamiento y la Asociación de Encajeras de Peñaranda y comarca.
Cecilia Hernández
Desde las diez de la mañana, más de 120 encajeras de todas las edades se reunieron bajo los soportales de la plaza de España, al lado del Centro de Desarrollo Sociocultural de la fundación Sánchez Ruipérez, para deleitar a los paseantes con su maña en la elaboración de estos encajes.
Además, tres mercerías instalaron puestos en los que vendieron todo lo necesario para la labor del encaje y el bordado. Los participantes de este encuentro llegaron de varios puntos de España, como Sevilla o Madrid, de la Comunidad Autónoma –Cañizal, Fuentesaúco– y de la provincia salmantina y de la comarca peñarandina.
Aunque la mañana amaneció algo fría, las encajeras disfrutaron del encuentro atendidas en todo momento por el personal de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y por las integrantes de la asociación de Peñaranda, que les proporcionaron bocadillos y agua a media mañana.
A la una y media, se dejaron los bordados a un lado y todas disfrutaron de una sesión de cuentos e historias a cargo de la cuentacuentos Charo Jaular. De ahí, se dirigieron al restaurante El Oso y el Madroño donde tuvo lugar el almuerzo de confraternidad, tras el que se sortearon regalos entre todas las asistentes.
En palabras de una de las participantes del encuentro, y miembro de la asociación de Peñaranda, Paqui Chaves, “el encaje de bolillos es una labor que requiere altas dosis de paciencia y concentración, por lo que es recomendada por los médicos y psicólogos para casos de depresión ya que ayuda a la mente a centrarse en el trabajo y a no pensar, además de facilitar que las personas se relacionen y se creen lazos de amistad. También es muy adecuada para tratar la artrosis de las manos por el ejercicio que se practica al mover los bolillos”.
El encaje de bolillos es considerada la reina de las labores, por el trabajo que implica y el valor que alcanzan las piezas que se crean. De hecho a lo largo de la historia, ha sido prohibida en varias ocasiones porque no se consideraba adecuado que los pobres adornaran sus ropajes con ella y porque se llegó a utilizar como moneda en las épocas del trueque y estraperlo.