PROVINCIA
Asociación Salamanca Memoria y Justicia
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| Varios miembros de Memoria y Justicia en la presentación de los actos / C. P. |
Última actualización 30/07/2009@22:24:04 GMT+1
Cerrar una herida, sin buscar ni compensación económica ni dañar a nadie. Ése es el objetivo que buscan los miembros de la Asociación Salamanca Memoria y Justicia con los dos homenajes que se organizan hoy y mañana en Ciudad Rodrigo (20.00 horas) y en Béjar (12.00 horas) a las víctimas represaliadas de la Guerra Civil y del Franquismo.
F. M.
Desde esta Asociación, consideran que en la provincia salmantina están claramente identificados 150 fusilamientos, que hay otras 600 personas de las que sólo se conoce su identidad, y creen que podría haber cerca de mil víctimas de las represalias falangistas.
Preguntados por los posibles “delitos” cometidos por esas víctimas de los años 1936 a 1939, aseguran que simplemente eran concejales o alcaldes elegidos democrática-mente, sindicalistas o personas leales a la II República. En sus expedientes se puede leer que habían mantenido su adhesión a la rebelión. “¿Quién puede pensar esto? ¿Quiénes fueron los sublevados? Estas víctimas fueron inmoladas estúpidamente”, afirma Luis Calvo Granjel, presidente de honor de Memoria y Justicia en Salamanca.
El presidente de la Asociación, Severiano Delgado, considera que es importante mantener el recuerdo a los represaliados. Siguiendo el nombre de su asociación, creen que tan importante es hacer justicia como recordar, no dejar caer en el olvido a las víctimas y devolverles su dignidad.
Para mantener esta memoria, hoy y mañana se levantarán sendos monolito en Ciudad Rodrigo y Béjar con los nombres de las víctimas. Por eso agradecen a los alcaldes la colaboración prestada. Desde la Asociación tuvieron palabras de reconocimiento hacia el alcalde de Ciudad Rodrigo (y presidente del Partido Popular en Salamanca), Javier Iglesias, “quien ha colaborado en la organización desde el primer momento”, afirman.
A los actos de este fin de semana, acudirán familiares venidos de muchos puntos de la geografía española, e incluso un nieto, Víctor Criado, venido desde Estocolmo. “Cuando era pequeño llegué a estar cansado de que me hablaran de la Guerra Civil, pero con el paso del tiempo se ha convertido en algo muy importante y volver al pueblo es muy fundamental para mí, porque hay algo dentro de mí unido a las personas que nunca conocí”, afirmó Víctor Criado durante la presentación de los actos.
Memoria y Justicia sólo trabaja en la recuperación de la dignidad de los represaliados, sin buscar desenterrar esqueletos, aunque algunos de sus miembros sí consideran oportuno realizar tareas de exhumación.
Estos hijos, nietos o sobrinos de represaliados viven su peculiar duelo “que no se cerrará hasta que con libertad y con calma se restituya la memoria de los injustamente asesinados”, explica Juan José Aparicio.
Para mostrar la pureza de sus intenciones, Emilio Gómez asegura que “hemos perdonado, pero no podemos olvidar”. Para ellos, las aciones que está realizando Memoria y Justicia tienen un valor sentimental importante:“No creo que abran viejas heridas, porque lo hacemos con espíritu de concordia para buscar restañar esas viejas heridas”, dijo Juan José Aparicio.
Todo ello con el interés de cerrar una herida y que se pase cuanto antes “esta página negra de la historia” para que “España pueda caminar hacia adelante con paso firme”. Realmente trabajan para evitar que la historia del cuadro de Goya Duelo a garrotazos se repita en España.