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Última actualización 23/05/2009@22:45:31 GMT+1
Los dos partidos mayoritarios perdieron en los comicios de junio de 2004 más de 31.000 sufragios
J. R.
Las primeras elecciones de la UE de los Veintisiete se enfrentan en España a un peligro evidente: la abstención. Desde que los votantes españoles se estrenaran en una cita electoral europea, en junio de 1987, un año después del ingreso en la entonces Comunidad Económica Europea, la participación ha ido disminuyendo hasta convertirse en el principal problema en este tipo de comicios: que los ciudadanos no se queden en sus hogares. “Tenemos que conseguir que los electores salmantinos sean conscientes de la importancia de sus votos”, asume el secretario provincial socialista, Fernando Pablos. “Éstas son unas elecciones fundamentales para Salamanca y lo que deseamos desde el PP es que se registre una muy alta participación”, valora a este periódico el presidente provincial de los populares, Javier Iglesias. Pero el peligro de la abstención es ya una amenaza confirmada en las dos últimas ocasiones que Europa ha llamado a las urnas a los salmantinos.
En junio de 2004, casi la mitad de los electores de la provincia, el 48,64%, dio la espalda a la UE y no ejerció su derecho al voto. Un anticipo de lo que sucedió ocho meses más tarde, en febrero de 2005, cuando se sometió a consulta la ratificación del Tratado Constitucional de Europa. Por primera vez en unas elecciones desde la reinstauración de la democracia, la abstención, del 52,14%, fue más intensa que la participación diluyendo la victoria del sí para refrendar la nueva Carta Magna de los europeos. Un texto que aprobó el 87,51% de los votantes salmantinos, pero que tumbaron en las urnas los ciudadanos holandeses y franceses. La negativa quedó resuelta por la elaboración del Tratado de Lisboa, aprobado el 13 de diciembre de 2007, pero el Gobierno descartó someter el texto al dictamen de los españoles con otro referéndum. Algo que sí hicieron los irlandeses con una sonora derrota que desestabilizó un proyecto europeo que sigue adelante pero con un claro desapego ciudadano, como se demuestra con el creciente desinterés por participar en las elecciones al Parlamento Europeo.
La euforia por entrar en la UE se ha disipado con rapidez en Salamanca. La mayor participación se registró en los primeros comicios, en junio de 1987, con un 75,77% de papeletas en las urnas, nada que ver con los resultados de hace cinco años. Entonces, los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, perdieron entre ambos más de 31.000 votos con respecto a las elecciones de 1999. La desafección europea llega hasta el extremo de que hace cinco años el número de votantes fue claramente inferior al de junio de 1987, con una diferencia de 51.096 sufragios, pese a contar Salamanca con un censo electoral compuesto por unos 33.000 ciudadanos más que hace 22 años. Un toque de atención hacia las instituciones comunitarias que tuvo continuidad en el referéndum por la Constitución europea y que hace temer una elevada abstención para el próximo 7-J.