DEPORTES
SEGUNDA DIVISIÓN. U.D. SALAMANCA 0 - RAYO VALLECANO 1
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| El unionista Isaac Jové se lleva las manos a la cabeza en señal de desesperación a la conclusión del choque contra el Rayo Vallecano (Foto: Perelétegui) |
ADIÓS AL ASCENSO. Aunque matemáticamente aún es posible, el Salamanca recibe un golpe moral muy duro y queda muy lejos de los tres primeros puestos.
Última actualización 09/05/2009@23:44:02 GMT+1
El sueño del ascenso a Primera está en la UVI. No es que esté muerto, porque clínicamente este Salamanca aún está vivo. Pero agoniza. Le cuesta respirar, sobre todo después de la paliza sufrida ayer. Y no por la intensidad de los golpes, sino por su importancia. El Rayo atacó los puntos vitales de un equipo y una ciudad que se habían vuelto a enganchar a la vida. Pero después de lo de ayer la vida, el ascenso, se le va a la UDS.
DAVID GUTIÉRREZ
El respeto fue protagonista en los primeros minutos. El Salamanca quería, el Rayo también, pero ninguno podía. Los madrileños llegaban relativamente fácil hasta la línea de tres cuartos y en una de esas aproximaciones les tocó el premio. Albiol recibió en banda izquierda, cedió atrás y, sin pararla, Piti ajustó el balón al palo izquierdo de Alberto, quien adivinó con retardo la trayectoria del balón y no pudo llegar para detenerlo. El 0-1 dejó tocado al Salamanca, que no conseguía enlazar el centro del campo con el ataque. Cohen pasó desapercibido durante muchos minutos y eso lo acusó el equipo charro. Salva tampoco se mostraba inspirado y a la UDS le faltaba cabeza para organizarse. Mientras, el Rayo veía pasar los minutos con una ventaja en el marcador apenas amenazada. Cedió parte de la posesión, pero la impresión que daba era que el Salamanca no la quería o no sabía qué hacer con ella para llegar al área rival. El Salamanca estaba incómodo y el Rayo manejaba el partido aunque el balón fuera unionista. Ya en el tramo final del primer periodo, el cuadro de Amaral fue desperezándose y haciendo circular el balón con más sentido, llegando al área de Cobeño por los costados. Primero fue una internada de Rodri que originó un córner que Salva estuvo a punto de convertir en el gol de la jornada en el primer disparo entre los tres palos del Salamanca. Acto seguido, de nuevo acción por banda, esta vez de Gañán, cuyo centro chut desvió Cobeño. El descanso frenó las pretensiones unionistas. La manera de defender por parte del Rayo y la de atacar que presentó el bloque unionista hacían presagiar que el encuentro estaba muy cuesta arriba.
Amaral movió la pizarra en el intermedio y decidió que era mejor jugar con once. Por eso, retiró a Cohen para dar entrada a Jorge. Quique Martín, que arrastraba durante toda la semana molestias en los abductores, también dejó su lugar a Isaac. Mejoró ligeramente el Salamanca porque el Rayo salió a jugar su partido, es decir, a guardar su renta. Los charros tenían el esférico, pero apenas mostraban imaginación para trazar jugadas con peligro. Cómo sería la ausencia de recursos ofensivos en los charros que el Rayo, casi sin querer, creaba más peligro. Lo demostró en una falta botada desde la izquierda que se coló inexplicablemente en la portería. Menos mal que el asistente invalidó el tanto por fuera de juego. Sobraban cabezas pensantes y faltaban rematadoras. Por eso Amaral decidió quitar a Salva e introducir al esperado Akinsola. A punto estuvo el nigeriano de llevar su primer balón tocado en el Helmántico al fondo de las mallas tras recibir en el segundo palo un centro de Isaac, pero Cobeño y un zaguero se le echaron encima y remató fuera. Justo antes, Albiol pudo haber hecho el segundo visitante, pero el larguero lo evitó. Akinsola, quizás porque se le estaba esperando, fue lo más atractivo hasta el final del choque. Atractivo porque su entrada fue un soplo de aire fresco para el ataque. Fueron los mejores minutos del Salamanca, un cuarto de hora para la esperanza. Miku llevó el uy a la grada con un remate de cabeza en el segundo palo que repelió Cobeño y a falta de un minuto para que se cumpliera el tiempo, el venezolano recibió en el área un rechace de un balón aéreo y, sólo ante Cobeño, tiró fuera en la ocasión más clara. No era su día. Ni el suyo, ni el de ninguno de los rematadores unionistas, que volvieron a disponer de una gran ocasión, una melé en el área que nadie logró llevar al fondo de las mallas. Y el Salamanca se quedó ahí, en el casi. Tiene pinta de que también así va a acabar la temporada.