REFLEJOS
Una ciudad entera que busca en el baúl
Última actualización 19/02/2009@23:20:04 GMT+1
Buscando en el baúl de los recuerdos, uuh!!, cualquier tiempo pasado nos parece mejor,... ¿recuerdan este estribillo? Parece que los toresanos no nos hayamos olvidado de los alegres y coloristas guateques que se celebraban en aquella época de los años 60 y 70. No lo hemos hecho ni lo haremos, pues para ello cada año el viernes de Carnaval ya se ha convertido en una tradición el que la gente busque en los baúles, trasteros y anticuarios los más que horteras vestidos, pantalones acampanados, camisas con cuellos enormes, gabardinas y zapatos con plataformas como las que usaron sus antepasadas hace unas cuantas décadas; se planten unos cardados de escándalo o se conviertan en los más hippies de la historia o en verdaderos dobles de Massiel y Tony Manero.
No es hasta bien entrada la noche cuando los pubs, ambientados en esa época, rebosan gente que baila sin parar los éxitos de Los Beatles, Georgie Dann, Karina, Salomé, Los Brincos, Los Bravos,... Ya saben, que si los brazos para arriba y para abajo, que si me tapo la nariz y me agacho... ese tipo de bailes que inventaron nuestros antepasados (y que todavía se siguen viendo en las discotecas). Si en el fondo todos sabemos que Bailemos el bimbó, La barbacoa o el La, la, la-la, la, la, la-la nunca pasarán de moda o, si lo han hecho, a todos nos gusta volver al pasado para pasarlo “de vicio”.
¿Qué les parece cómo empezamos el Carnaval en Toro? A lo grande y con una idea cuanto menos original que hace que niños, jóvenes y no tan jóvenes gocemos “a tope” de este momento. Eso si, después de escuchar el pregón inaugural en la carpa municipal a cargo de algún personaje “singular” relacionado con la festividad en honor a Don Carnal (en ediciones anteriores han visitado la ciudad de Doña Elvira desde Karina a la no menos ridícula Tamara-Yurena y su madre Margarita Seisdedos)
Claro, al día siguiente son pocos los que quieren madrugar... salvo las mascotas. Disfrazadas de toreros, magos, sevillanas, personajes de cómic y de otras cosas más inverosímiles, perros y gatos compiten por un premio al mejor atuendo. Las murgas dejan el lucimiento de sus chismosas letras para la media tarde en que, media docena de ellas se suben al escenario del Teatro Latorre para, sin ningún reparo (tacos incluidos), hacer burla desde de la gestión del mandatario y la corporación municipal, hasta del panadero o el párroco e incluso de nosotros, los fotógrafos y periodistas. Pero bueno, es...
Carnaval, carnaval, carnaval te quieroooooo... Las charangas y de nuevo las murgas anuncian ruidosamente que ha llegado el “domingo gordo”. La Plaza Mayor, desde las inmediaciones de La Colegiata y hasta pasado el Arco del Reloj, se llena de gente dispuesta a colaborar en las bromas de una supuesta Penélope Cruz que firma autógrafos junto a Almodóvar; de una barbuda Isabel Pantoja y su ahora ex Julián Muñoz; o de una patrulla de “Apestados” (que no Atestados) de la Guardia Civil; escuchar las letras de las coplas que entonan las murgas o el Vichy (no olviden este nombre porque él es el Carnaval personificado). Entre pincho y pincho y algún que otro chato de vino (¡qué para eso estamos en la cuna de la Denominación de Origen Toro!), la gente espera a ver la boda castellana (desfile de trajes típicos) y el espectáculo ambulante de Las Domingueras. Merece la pena ver a un grupo de toresanos fortachones disfrazados de... Éste se podría decir que es el secreto mejor guardado de todo el Carnaval, pero va en la línea de burbujas Freixenet, azafatas, majorettes,... con coreografías incluidas.
Como también merece la pena observar el desfile de disfraces del lunes, pero sobre todo, el del martes. Cojan buen sitio porque en el trayecto no cabe un alfiler (les estoy advirtiendo). Varias horas les esperan de ingenio que no les dejarán indiferentes. Por eso, no lo duden y acérquense a Toro en estos días (a 70 kilómetros de Salamanca) pues el miércoles, desgraciadamente, todo habrá acabado con el Entierro de la Sardina...