SALAMANCA
Encarna Pérez PRESIDENTA PROVINCIAL DE UNICEF
Última actualización 10/01/2009@22:29:44 GMT+1
¿Cuándo comienza su relación con Unicef?
Soy presidenta desde abril de 2008, en que nos incorporamos un nuevo equipo. Como socia llevo tres años, aunque la vinculación viene de muy atrás, hay tradición en la familia, puesto que mi padre es socio desde siempre, desde hace 30 ó 40 años, y a casa llegaban las revistas y la información sobre las campañas. Unicef siempre ha estado muy cerca de mi.
Ana Pedrero
Hace unos años fue la impulsora de un servicio de Asuntos Sociales en la Usal. ¿Qué es lo que lleva a una persona como usted a implicarse directamente en causas humanitarias?
Desde que tenía 15 años me defino como una ‘militante social activa’. Siempre, desde muy joven, he estado vinculada a organizaciones de carácter social, bien sea en temas de drogadicción, de mujer, o en otros frentes, pero siempre muy cerca de la población más vulnerable y siempre muy implicada. El servicio de Asuntos Sociales de la Universidad continúa en marcha hoy por hoy. ¿Por qué? Pues creo que porque forma parte de mi proyecto personal de vida. Por eso intento estar en cada momento donde mi experiencia pueda ser necesaria.
¿Cuáles son los proyectos que se ha marcado su equipo en esta etapa?
Lo que me gusta de la organización es que tenemos cargos limitados en el tiempo. Yo he adquirido un compromiso para estos cuatro próximos años, y tengo un máximo de ocho. Me gustaría que en este tiempo el Comité de Salamanca tenga una presencia fuerte en la sociedad salmantina. Unicef es conocida, goza de muchos apoyos porque es una organización seria con un grupo de simpatizantes muy preparados. Todo el mundo conoce a Unicef, pero a veces me da la impresión de que es un poco como si sólo conociesen la marca; que en realidad no saben qué hacemos, cómo se mueve Unicef durante el año, cuáles son nuestros objetivos…. Hemos creado un grupo de voluntariado de jóvenes y queremos que tengan un efecto multiplicador, que proyecte Unicef en todos los ámbitos.
¿Podría hacer un balance de estos primeros meses al frente de la organización en Salamanca?
La experiencia en este tiempo es muy positiva, pero he de decir que es positiva desde siempre. Contamos con el trabajo de las juntas que nos han precedido. Nuestro empeño ahora es producir pequeños cambios, pero más a nivel social y de concienciación que en la propia organización. Es decir, que desaparezca esa idea presente sobre la beneficencia, de caridad. El dinero ayuda y es absolutamente necesario, pero no lo es todo. Cuando hablamos de niños y de mujeres a los que se les vulneran los Derechos Humanos, hablamos de niños y mujeres a los que les ahogamos la supervivencia. Hablamos de derechos que no son negociables. Y esto no es una situación puntual que provocan los gobiernos; es una corresponsabilidad de los hombres y de las mujeres de todo el mundo, porque la infancia está presente en todas partes. Nosotros, aquí mismo, en Salamanca, también tenemos una infancia vulnerable, hijos de la inmigración, de los malos tratos… Es importantísimo concienciar y sensibilizar a las personas, proyectar sus derechos. De hecho, estamos trabajando con niños, para que sepan sus derechos y los de los demás. Para que cuando un niño hace algo tan cotidiano como, por ejemplo, abrir un grifo, sepa que hay niños que no tienen agua, o que la poca de la que disponen puede llegar a matarlos porque los envenena. Por eso es tan importante la asunción de un hecho que es una vergüenza social. Y ahí sí que podemos trabajar en diferentes ámbitos: pedirle al político que cree políticas de infancia; al docente, que trabaje con los niños desde su primera educación; al médico, que investigue y trabaje en una sanidad más accesible.
Se me adelantó a la pregunta. Cuando hablamos de infancia desfavorecida, el pensamiento enseguida vuela hacia África. Pero no hace falta irse tan lejos…
Aquí, en España y en Salamanca, también tenemos una infancia desfavorecida y muy vulnerable. Evidentemente, no en las proporciones de los países subdesarrollados. Pero existe. Hemos iniciado un proyecto con la colaboración de la Dirección Provincial de Educación para trabajar. Tenemos en marcha talleres en diez centros privados concertados de la provincia y en otros diez públicos, en los que se han implicado los jóvenes del voluntariado universitario, dirigidos por Darío Lavado. Ponemos como ejemplo la situación del agua en Níger, que por su escasez y su alto grado de contaminación cercena el derecho a la sanidad y casi a la propia vida. Se trata de concienciar a todos los niños de que no todos tienen la suerte de poder ducharse y disfrutar de algo que nos parece tan realmente básico como un agua de calidad.
¿Y a los adultos? ¿Cómo se sensibiliza a un adulto de hábitos ya adquiridos?
La gente, por lo general, tiene conciencia. Y, en el caso de Unicef, los que tienen hijos son personas muy sensibilizadas. España ha pasado de ser un país que hace años tenía que recibir ayuda, a ser un país donante. Pero los abuelos aún recuerdan la leche y la mantequilla que recibían de Unicef. Todo eso es importante. También es cierto que hay niveles de conciencia: todos sabemos que hay gente que no vive como nosotros. Pero lo importante es dar ese paso de la conciencia al compromiso: Palestina existe, igual que existe gente que muere de hambre, que aún hoy, en pleno siglo XXI, es un arma letal. No vale aplicar el ‘ojos que no ven, corazón que no siente’. Pensamos que el universo es el ámbito donde se mueve uno. Pero cuando se visualiza el mapa del mundo y se ve el nivel de países desarrollados frente al de países que no lo están, se te encoge el corazón y te das cuenta de algo: la realidad es aquella; nosotros somos la excepción.
¿Qué tipo de acciones concretas desarrollan en estos momentos en Salamanca?
Salamanca cuenta con 1.495 socios de los 10.000 que hay en toda la Comunidad, que aportan 147.518 euros al año. También contamos con muchas colaboraciones de empresas y entidades financieras, como ha sido el caso de la reciente campaña de Navidad. Durante el resto del año, los voluntarios sostienen el peso de otras campañas de emergencia: ahora mismo tenemos abierta la de Palestina. También tenemos ya perfilado un proyecto de investigación con la Usal para conocer cuál es la situación real de la infancia en Salamanca. Queremos llegar también a las asociaciones de vecinos y a las asociaciones de mujeres y estamos pendientes de firmar convenios de colaboración con la Universidad para que los alumnos puedan finalizar aquí sus prácticas. Pero me gustaría incidir en la campaña de Gaza, hacer un llamamiento a todo el mundo para que colabore. Las asociaciones de Salamanca van a tener siempre en Unicef a un colaborador. Y quien quiera acercarse a nosotros, puede encontrarnos en el número 24 de la Cuesta del Carmen, donde las puertas siempre están abiertas para todo el mundo.
Conoce la cara menos amable de algunos países pobres. ¿Por qué su periplo, de momento, recala en la infancia?
Conozco de primera mano la situación en Guatemala, en Nicaragua o Marruecos. Pero es que el tema de los niños… La infancia es tan vulnerable que duplica o triplica el horror del acto, de la injusticia.