Hemeroteca :: 08/01/2009
15/16
OPINIÓN

Magos de verdad

Última actualización 07/01/2009@22:19:19 GMT+1
Cuando alguno de mis primos los mayores me chivó el auténtico nombre de los Magos de Oriente se vino abajo ese mundo fantástico al que sólo los niños tienen la potestad de acceder cada noche del 5 de enero, cuando despunta la madrugada y los más pequeños se acuestan con el alma en vilo esperando las primeras luces.

Hasta ese momento, juro que escuchaba las pisadas de Sus Majestades bailando sobre las tejas de la casa, antes de colarse por la chimenea en la hora bruja en que los niños debíamos estar en la cama para no romper el sortilegio. Juro que el cielo estaba siempre más naranja, a punto de romperse en nieve. Así lo contemplábamos cuando buscábamos la Estrella de Belén, por si se posaba sobre nuestra habitación, mientras exhibíamos relucientes los zapatitos al pie del balcón, oliendo a betún y a inocencia, sin saber de los pasos equivocados que daríamos en nuestras vidas.

Juro también que alguna noche de vísperas escuché sus pisadas en el salón, donde dejábamos una bandejita con dulces y vino, que al día siguiente quedaban reducidos a migas y un culín en las copas, porque los Reyes habían respuesto fuerzas mientras amontonaban juguetes junto a nuestros zapatos.

Después, supe que no eran tres los Reyes, sino dos. Que tenían nombre propio y que sabían nuestras cartas porque nos ayudaban a redactarlas en clave de deseo. Que siempre acertaban porque siempre se anticipaban. Que nunca los pillábamos despiertos porque eran ellos quienes esperaban a que durmiésemos para sacar de sus escondites los paquetes y provocar, con sólo unas miguitas de pastas en una bandeja, la certeza de que habíamos sido agasajados con la visita de Melchor, Gaspar y Baltasar, únicos reyes a los que rindo pleitesía.

Fue en aquel momento cuando entendí que los Reyes son magos de verdad, magos del día a día, magos en zapatilla y bata, magos de carne y hueso de nuestra carne y hueso.

Desde que supe sus nombres, supe también que eran más magos que nadie porque hacían magia todo el año y sonreían en los momentos de dolor, igual que nosotros sonreímos a los que vienen detrás para que ninguna cosa empañe la alegría de esa noche única ni de ninguna noche de nuestra vida. Porque estaban siempre en los fogones y al pie de la cama si teníamos fiebre, y tapándonos los oídos si había tormenta, y contándonos cuentos para que no supiésemos las verdades puñeteras que después,. con los años, nos harían heridas en las carnes. Porque sus puertas y sus brazos siempre están abiertas si de cuando en cuando necesitamos descansar de alguna batalla.

Supe que son magos, al igual que son magos todos aquellos que hacen piruetas para llegar a final de mes, pero siempre tienen un armario donde esconder un sueño que entregar a sus hijos en una noche de Reyes.

Supe que son magos, porque sus ojos siempre nos verán como aquellos niños que fuimos y aún hoy juraría en su nombre que escucho pisadas en el tejado cada madrugada del 6 de enero. Y son Reyes porque, aún hoy, su monarquía de amor es la única verdad que reconozco y profeso.
15/16
Comparte esta noticia  
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (0)   No(0)

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de Tribuna de Salamanca
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
  • Su dirección de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.


Portada | Hemeroteca | Búsquedas | OPINIÓN | LOCAL | NACIONAL | PROVINCIA | SUCESOS | DEPORTES | TOROS | REFLEJOS | ESPECIAL | HUMOR | FORO DE TRIBUNA | | [ RSS - XML ]
Redacción, Administración, Distribución y Publicidad: C/ Cañón de río Lobos, parc. 14. Pol. El Montalvo II. Teléfono: 923 19 11 11, Fax: 923 19 11 52. Contacto
Diseño web: Cibeles.net | Páginas creadas con