CAMPO
Última actualización 17/12/2008@23:15:40 GMT+1
Sabían que iba a volver y volvió; el cánido conoce la zona a la perfección y tiene muy bien planificado cuándo atacar, y así lo hace. Lo que ocurre es que parece que le tiene tomada la medida a una explotación de Aldearrodrigo, cuyo responsable es Roberto Martínez Sánchez, que ya es el cuarto ataque que sufre en lo que va de mes de diciembre, con las pertinentes pérdidas económicas.
Chema Díez
Todo comenzó antes de las siete de la mañana de ayer, cuando Juan Miguel Marcos Moreno, el pastor que vela por la explotación, se encontró con una situación que ya había vivido antes, en concreto tres veces más.
En esta ocasión, hubo 24 ovejas muertas, a las que habrá que sumar todas las que tendrán que sacrificarse por mordeduras y las que perderán la vida por el estrés generado. Juan Miguel Marcos siguió las huellas del cánido y avisó a una patrulla del lobo que acudió enseguida al lugar de los hechos.
Después de seguir las huellas del cánido por los caminos hasta llegar a la localidad de Valdelosa, el lobo se cruzó delante de su vehículo, pero fue imposible detenerlo o abatirlo porque saltó una de las vallas que protegen los caminos y salió despavorido. Además, había otro rastro que indicaba la presencia de un lobo más merodeando por la zona.
La paciencia de los profesionales ya comienza a terminarse y la desesperación se adueña de todos ellos ante una situación que se repite cada vez que el lobo tiene ganas de llevarse algo a la boca.
“Ya no sabemos qué hacer; esto parece ya una broma porque es como si nos hubiera mirado un tuerto; tenemos que seguir tomando medidas porque si no, no podremos aguantar mucho más tiempo así”, señaló Roberto Sánchez, responsable de la explotación ganadera de Aldearrodrigo.
Por muy desgraciado que sea este hecho, el caso es que ya no sorprende a los ganaderos y profesionales, afectados o no, porque se han acostumbrado a este tipo de cosas, que por desgracia se han convertido en habituales.
Hay que recordar que esta explotación ya sufrió en la primera semana de diciembre tres ataques consecutivos en tan sólo cinco días, que les costaron la vida a casi 80 ovejas, con lo que actualmente, la cifra aumenta hasta el centenar de animales muertos. Los vecinos de la zona tampoco salen de su perplejidad al observar cómo el lobo se mueve con total libertad por las zonas colindantes a este municipio; El Arco, San Pelayo de la Guareña, Topas, Santiz, Añover, Valverdón, Torresmenudas y Forfoleda, entre otros.
Esta explotación recibió en la jornada del lunes cuatro perros como medida preventiva otorgada por la Junta para proteger su cabaña ganadera, pero parece ser que no ha tenido el efecto deseado porque el cánido volvió a actuar de noche y consiguió huir ante la presencia de la patrulla del lobo.