PROVINCIA
Santa Marta de Tormes
Última actualización 26/10/2008@21:34:49 GMT+1
La población de Santa Marta de Tormes se ha multiplicado por 26 en los últimos años, y ha pasado de los 558 habitantes censados en 1950 a los 14.766 que había el mes pasado, lo que convierte a esta localidad en el cuarto municipio más poblado de la provincia, por detrás de la capital salmantina, Béjar y Ciudad Rodrigo.
E. Bermejo
Pero, para poder entender el reciente desarrollo urbano experimentado por Santa Marta, hay que aproximarse primero a la evolución de la aglomeración urbana salmantina, de la que forma parte.
A partir de 1950, Salamanca, como la mayor parte de las capitales de provincia españolas, comenzó a experimentar un fuerte incremento demográfico como consecuencia de la concentración de la población provincial en su municipio –mientras que en 1950 la capital albergaba el 20% de la población provincial, en 1991 se llegó a alcanzar el 45,5%–.
Esta situación responde a las elevadas tasas de crecimiento anual –2,28 entre 1950 y 1970– que ya entonces eran superadas por Santa Marta a un ritmo del 5,5% anual, cifra que se intensifica en los años 70 y 80, cuando se llegan a alcanzar tasas del 12% anual.
La expansión de la ciudad de Salamanca hacia los municipios de su alfoz obedece al encarecimiento del suelo en la capital, más que a su escasez. De hecho, el crecimiento de la capital en la margen izquierda del Tormes se inició en los años 50 y se consolidó a partir de los 60, con la anexión de Tejares en 1963 y el intento fallido de incorporación de Santa Marta. Así, se colonizó un paisaje rural de huertas y vegas que fueron sustituidas de forma progresiva por ocupaciones industriales y desarrollos residenciales.
Hasta ese momento, la ocupación de carácter urbano se limitaba a unops pequeños asentamientos de carácter suburbial en los barrios de los Alambres y Chamberí, mientras que el resto de municipios de la comarca mantenían un marcado carácter rural.
Desarrollo reciente
Hasta 1950, Santa Marta había sufrido una transformación mínima, con su núcleo principal de casas bajas con corral, agrupado en torno a la iglesia, y la pequeña aldea deEl Criadero de la Serna.
A partir de ese momento se inició un gran desarrollo, favorecido por su privilegiada localización junto a la N-501 y la C-510 a Alba de Tormes.
El municipio triplicó su población en las dos décadas siguientes, en un proceso desencadenado por la apertura de algunas instalaciones industriales (como Castellana de Piensos S. A., o Frigoríficos del Oeste), y educativas (Seminario de Padres Paúles y Capuchinos).
En estos años se inició la construcción de viviendas populares en manzana o, incluso, barrios enteros como el del Carmen, adosados al casco histórico. Además, la promoción inmobiliaria que afectó al municipio a partir de los 70 se diversificó y se dirigió hacia dos grandes sectores de demanda.
Por un lado, hacia una población con un poder adquisitivo medio bajo que desarrollaba su actividad profesional en Salamanca, pero que encontró en Santa Marta suelo residencial más barato. La consecuencia fue el crecimiento del casco urbano, aunque en la actualidad el encarecimiento de lavivienda en el municipio y las ofertas de otros pueblos próximos, han ralentizado esta expansión.
Por otro lado, la promoción inmobiliaria se dirigió hacia una población con poder adquisitivo alto, que buscaba en el alfoz una vivienda unifamiliar de calidad. La consecuencia fue el crecimiento de urbanizaciones de baja densidad, de las que Los Álamos, en 1975, y Valdelagua, en 1977, fueron los primeros ejemplos de esta dinámica, que posteriormente se continuaría en las ampliaciones de Valdelagua, Aldebarán, Athyca y La Fontana.