Hemeroteca :: 17/05/2008
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LA GLORIETA

CHAROS EN SAN ISIDRO

Lo mejor de Madrid fue ver a dos toreros valientes. A Valverde, que se jugó la vida, y a Rafaelillo

Última actualización 16/05/2008@23:12:42 GMT+1
FICHA DE LA CORRIDA

MADRID, 9º FESTEJO DE SAN ISIDRO.CORRIDA DE TOROS, 16 DE MAYO

Ganadería: Se lidiaron toro del Marqués de Domecq, desiguales de juego y presentación. Mansos y descastados en distintos grados, sin humillar, con mucho peligro y midiendo mucho al torero. El mejor, el sexto que se desplazó en las primeras fases de la faena. En quinto lugar se lidió un sobrero de Jaral de la Mira, en la línea de los titulares, manso y peligroso.

Rafaelillo (verde botella y oro): Estocada y tres descabellos (saludos). En el cuarto, estocada caída (silencio).

Iván Vicente (rosa y oro con cabos negros): Estocada trasera, cinco descabellos (silencio tras aviso). En el quinto, estocada (silencio).

Javier Valverde (azul pavo y oro): Cuatro pinchazos (pitos). En el sexto, pinchazo y estocada (vuelta al ruedo).

Cuadrillas: Buen puyazo de Ángel Rivas al sexto.

Enfermería: Durante la lidia del quinto toro ingresó el matador Rafaelillo con puntazo con hematoma en tercio inferior de la cara externa del muslo derecho. También con un puntazo en cara anterior de pierna izquierda. Pronóstico leve que no le impide continuar la lidia.

Ambiente: La plaza se llenó en tarde plomiza. Al final el paseillo se guardó un minuto de silencio por la muerte de Joselito sucedida hacía 88 años en Talavera de la Reina.
Paco Cañamero / Madrid

La grandeza del toreo es gozar del respeto y admiración de todos, disfrutar de lo que se gana jugándose la vida al hacer arte con un toro y también que más allá del final, reconozcan por los méritos y aportación a la Fiesta. Grandeza y gloria es lo que aspiran a tener todos los que se visten de luces. Como en su momento le sucedió a Joselito El Gallo, a quien cada 16 de mayo (tal día como ayer), se le recuerda con un minuto de silencio en la plaza de Las Ventas (de la que fue inspirador, aunque no la llegó a ver ni tan siquiera inciada). Grandeza también es la Fiesta, el icono artístico más importante que ha dado España y por eso, al final del minuto de silencio desde un tendido de sol, concretamente desde un alto del 4 sonó con toda la fuerza un emotivo ¡Viva España! que llegó al alma de los aficionados y provocó la primera y casi única ovación de la tarde. La otra fue para Florito, por la celeridad y el espectáculo de su parada al devolver el segundo toro.

De esa forma hasta que salió el sexto toro no había pasado nada más. La tarde se iba y casi nadie tenía confianza ya en la mala y peligrosa del Marqués de Domecq, que en muchos momentos tuvo a la gente con el corazón en un puño. Hasta que salió el sexto, de nombre ‘Ufano’, únicamente había habido dos ovaciones en la plaza. Ya casi nadie creía que al final se podría levantar la tarde hasta que el decidido y valiente Javier Valverde salió en busca de un triunfo, sobre todo después de lo desaborío que debió quedar tras matar a su primero.

El toro tuvo cierta movilidad de salida y tomó con buen aire el capote del salmantino, aunque sin acabar de redondear. Como también gustó a la gente cuando tomó dos varas, sobre todo porque el primera de ellas hasta hubo un atisbo de romaneo. Por eso, en la apertura de faena había muchas esperanzas de que aquello rompiera y pronto comenzaron, lentamente a cristalizar. Fue cuando Valverde tomó la muleta sobre la derecha y la primera serie tuvo buen son, con el secreto de dejarle la muleta en el morro y así tragaba tres muletazos, al cuarto ya se orientaba y buscaba los tobillos del torero.

Aún así se le vio firme a Valverde mientras la gente fue cambiando de actitud, empezaron a ver la disposición que había y empezó a ganarse las primeras ovaciones. Enseguida tomó la muleta sobre la mano izquierda y nada más citar se le coló por debajo de la rodilla, lo cogió a aparatosamente y lo buscó en el suelo, buscando en alocados cabezazos que, milagrosamente, no hirieron al torero, hecho un pelele entre la cornamenta del ‘marqués de Domecq’.

A Valverde enseguida lo retiraron a la barrera y en ese momento se vivió la misma película que el pasado año –tenía hasta el mismo vestido- de quitarle la casaquilla entre inquietantes gestos de dolor, echarle agua para animarlo y, enseguida, con toda la plaza en pie, volver al toro a rematar su obra.

Tenía la oreja ganada y el toreo volvió muy dispuesto, con muchas ganas, con desbordado entusiasmo cuando remató la faena, se perfiló para matar y pinchó. La segunda vez consumó una estocada (aunque con derrame) y la muerte espectacular del toro animó a la gente a pedir la oreja que el palco optó conveniente no conceder y dio una vuelta al ruedo que a Valverde le supo a poco y se quedó con la miel en los labios. Pero quedó escrita la página de su valor y como buen charro, mostró su condición de ser duro como un roble.

Flemático se llamaba su primer toro. Fue el de menos romana del encierro, el más vareado y escurrido, escaso de cuartos traseros. Sin embargo se defendía por adelante con una ofensiva cuerna. Un toro armado y serio, que se quedó en eso, en nada más y ya desde salida cantó su escasa condición. Lo castigaron en varias y El Legionario le arreó sin piedad. De allí salió el toro con embestidas cansinas, moribundas, lo que unido a su mansedumbre se quedó en nada. Entonces, cuando Javier lo citaba embestía al paso, como si fuera toreo de salón en una taberna. Sus arrancadas, con la lengua fuera carecían de emoción y de cualquier cosa necesaria que se requiere en su condición de bravo (que, visto lo visto, únicamente contaba para la ficha).

Valverde que sabía que estaba en Madrid lo intentó tanto que se pasó de ganas. Y entonces comenzaron a pitarle, pero lo peor llegó cuando tomó la espada, justo en el momento en el que el toro buscaba un lugar para echarse en la arena. Aún así Valverde se perfiló varias veces y erró en todas. A la gente le disgustó mucho esta situación, y así se lo hizo saber con la notoriedad que tiene Madrid para estas cosas.

La mansada del marqués
Salió el primer toro de la corrida y comenzó a barbear las tablas. A buscar la salida cantando ya su condición de manso. Fue un ‘pregonao’ que milagrosamente no hirió al toreo murciano, quien estuvo toda la tarde firme, con muchas ganas y afán por triunfar después de que el pasado San Isidro brillara en sus actuaciones y la empresa lo castigara en carteles flojos.

Tampoco tuvo opción Iván Vicente, el torero originario de Salamanca quien se estrelló con su lote.

En fin que lo mejor fue que Madrid fue a dos toreros valientes, a Rafaelillo y a Javier Valverde. El salmantino que se jugó la vida en su segundo y libró de milagro ha roto el maleficio de los toreros de la tierra en Las Ventas. Pero ayer que estuvo hecho un tío demostró, como buen charro, que es más duro que un roble.
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  • Duro como un roble

    Últimos comentarios de los lectores (2)

    7886 | un lector - 17/05/2008 @ 17:42:37 (GMT+1)
    El periódico comenzo su andadura en el 1994, en noviembre.
    7883 | Rafisa - 17/05/2008 @ 15:22:03 (GMT+1)
    Es el segundo comentario no admitido,mejor porqué no lo quitais, no pierdo más el tiempo hasta que hable con Mariano Rodriguez yo no tengo que mendigar tengo total indepedencia en todos los aspectos, cosa que no os ocurre a los que trabajais en éste periodico que llevo leyendo desde que comenzó su andadura allá por el Marzo de 1996.
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