CULTURA
Última actualización 15/03/2008@00:13:02 GMT+1
Luis Cadenas
Sonría, por favor, que William Shakespeare le está intentando hacer reír. Algo parecido se encontró el público salmantino ayer en el Liceo, cuando asistió a la primera sesión de ‘Dos caballeros de Verona’, una particular adaptación de Helena Pimenta y Ur Teatro (que con esta obra celebran 20 años de trabajo continuado en la escena española) de una de las primeras obras del autor inglés, una “comedia deliciosa” en palabras de la propia directora de escena salmantina, veterana y laureada.
‘Dos caballeros de Verona’ se mueve entre realidad y ficción y recoge una de las múltiples formas de sainete bien entendido que hay en la dramaturgia europea. No alcanza la originalidad de otras obras posteriores, pero desde luego es joven y prácticamente nunca ha sido versionada o montada en España. En la rueda de prensa previa, Helena Pimenta dijo que “es un espectáculo que apenas se ha visto”, por su complejidad técnica, que alcanza nuevos niveles cuando Ur Teatro la prepara para trasladarla a los años 20.
Así que el público vio una versión ‘Belle Époque’, con algún que otro número que rozaba el musical puro y duro. Y un perro, ese bonito contrapunto ‘ancién regime’ que hacía que en el teatro isabelino se pudiera subir a un animal al escenario pero nunca una mujer. Pimenta decidió conservar ese aspecto en la versión, y anoche a más de uno le llamó la atención.
La razón de que se trasladase la acción a esos años locos y de escapismo tras la Gran Guerra es algo parecido a esa misma naturaleza frívola y aislacionista: el afán por huir del dolro y vivir el momento, “un gran paralelismo” con la situación actual en la que vive la sociedad.
En realidad la obra cuenta la historia de la traición de Proteo sobre su amigo Valentín, ambos con amadas mujeres, pero Proteo no duda en seducir a la de su amigo con tal de poder disfrutar.
Esa superficialidad, el “carpe diem” de siempre que aquí se convierte en la demostración misma de cómo el amor a la vida no conoce normas morales o éticas. Todo un clásico escondido recuperado para la modernidad por una compañía en plena celebración de toda una vida laboral, Ur Teatro, bien dirigidos por Helena Pimenta.