TOROS
Última actualización 14/03/2008@22:31:22 GMT+1
Empezó pegando fuerte hace varios años Antonio Ferrera. Después llegaron Miguel Ángel Perera y poco después, Alejandro Talavante. A ellos hay que unir otros nombres más modestos, pero con posibilidades, como Ambel Posada, también el larguirucho de Israel Lancho, que apodera Andrés Vázquez y otros más, quienes conforman la edad de oro del toreo extremeño. Porque Extremadura nunca tuvo tanta cantidad de matadores de toros y de tanta calidad. A ello hay que unir el alto número de ganaderías que pastan en esa tierra y cuyo número se incrementa todos los años.
Pero entre la baraja de toreros nombrados, hay uno que este año ha dado un serio toque de atención. Se trata de Miguel Ángel Perera, que en los últimos compases de la temporada pasada se convirtió en una clara referencia. Justo en los meses finales, previos a la caída del telón, fue el nombre que apuntó más alto y quien más se hizo notar, donde culpa de ello tuvo su importante actuación en la Feria de Salamanca. Todo comenzó en la canícula de agosto para alzarse a un lugar de postín y llegar a octubre en el pelotón que lideraba el toreo. Entonces tuvo, además, la posibilidad de meter la cabeza en los grandes carteles debido a la enfermedad de Manzanares desde que cortó la temporada por los días de San Agustín, en Linares (Jaén).
Ahora, Perera está en lo alto. En un lugar muy importante, en medio de la fantástica temporada que ahora comienza, con esa baraja de grandes espadas. Pero además, su nombre engrandece su tierra, donde junto a Talavante ha conseguido que Badajoz tenga dos figuras del toreo.