NACIONAL
Datos del Instituto de la Mujer
Última actualización 01/08/2007@00:00:00 GMT+1
Casi 3.500 padres denunciaron a sus hijos por malos tratos en el ámbito familiar en el primer semestre del año, según datos del Instituto de la Mujer.
EFE Madrid
En concreto, entre enero y junio, 3.420 padres fueron agredidos por sus hijos, y de estas denuncias, 2.432 fueron interpuestas por mujeres y 988 por hombres. El año pasado, 7.683 padres denunciaron a sus hijos por agresiones –5.058 mujeres y 2.625 varones–.
Estos datos, comparados con los de años anteriores, constatan que cada vez son más las familias que denuncian las agresiones de los hijos, ya que, mientras que en 2002 hubo 5.615 padres que denunciaron a sus hijos, en 2003 sumaban 6.212, en 2004 llegaban a los 7.513 y en 2005, 8.150.
Esta situación, conocida como ‘síndrome del emperador’ o ‘síndrome del tirano’, se produce cuando el adolescente se muestra agresivo y se opone a las directrices de los adultos reiteradamente. «Cuando el menor entra en una vorágine de situaciones conflictivas, descontroladas y agresivas es cuando nos encontramos ante una problemática que se escapa de la propia respuesta que puede ofrecer la familia» y que exige la ayuda de los profesionales y de las instituciones especializadas, según la psicóloga de la Fundación O’Belén, Rebeca López.
En estos casos, cuando la situación familiar se hace insostenible, hay que acudir a los servicios sociales, aunque la respuesta que da la Administración no suele ser lo «diligente y rápida» que debería ser, afirma el director de centros terapéuticos de la Fundación, Ricardo Fernández.
La situación más común es que el adolescente entre en una espiral de conflictos con todo su entorno. Para Fernández y López, estas situaciones se nutren de dos factores: la falta de autoridad de los profesores en las escuelas y el modelo familiar actual, en el que los padres pasan largos periodos fuera de casa y tratan de compensar la falta de afecto a los hijos con recompensas materiales. Estas situaciones pueden convertirse en conflictivas cuando el adolescente no es consciente del daño que causa en los otros, cuando rechaza la autoridad de padres y educadores, o cuando se ve amparado por la impunidad ante la ley, según los expertos.
Para evitar o corregir estas circunstancias, recomiendan denunciar el caso y, sobre todo, educar siempre manteniendo la autoridad, con pautas sencillas y claras, valorar lo positivo y evitar los castigos.