Hemeroteca :: 01/07/2007
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CAMPO

Cantalapiedra

Los niños. Han sustituido sus juegos tradicionales por la búsqueda del ratón.

Última actualización 01/07/2007@00:00:00 GMT+1
El nuevo pasatiempo de los vecinos de Cantalapiedra es desde hace unos días matar al omnipresente topillo. Los habitantes ya no se sientan tranquilamente en el corrillo de las cuatro calles ni pasean apaciblemente por éstas; los relajados hábitos de la noche veraniega se han transformado en una lucha constante para evitar que el mediático roedor entre en las casas.
Jorge Holguera

Las puertas y ventanas están selladas pero los vecinos salen fuera de sus casas, aprovechando la fresca para tomar el aire, y en lugar de descansar prefieren salir corriendo detrás de los ratones, un deporte que se ha convertido en algo rutinario desde que estos tuvieron la desfachatez de adentrarse en el casco urbano.

Los chicos y chicas del pueblo han sustituido sus juegos tradicionales por la caza del ratón. Salen en su busca con palos y se han convertido en auténticos expertos en encontrar sus guaridas, en cuanto aparece uno sólo, le persiguen en masa y el topillo lanza un chillido antes de exhalar el último suspiro. No pueden con los avispados jóvenes, ni con la vara que les asedia.

Cambio de costumbres
A las madres no les gusta este nuevo juego y se pasan la tarde regañando y advirtiendo que no se les ocurra tocar a los animales, pero los chicos siguen empeñados en correr detrás de ellos.

Este verano, para sorpresa de unos, desgracia de otros y regocijo del resto, el protagonismo absoluto en Cantalapiedra corre a cargo del topillo, una plaga que ha destruido y continúa su devastadora labor en una amplia zona de Castilla y León, y que ahora se ha hecho patente en las calles de esta localidad.

El roedor entra por la noche y empieza a actuar; los vecinos se plantan a las puertas de sus casas y tratan de hacerles frente. El musgaño, ratón de campo, topillo o topo rata, nombres a los que acuden las gentes para denominar a este roedor, se adentra en el casco urbano al atardecer, es el mismo que esta primavera se ha alimentado de las cosechas de cereal, reproduciendose a sus anchas, entre otros, en los términos municipales de Rágama, Paradinas de San Juan, Palaciosrubios y Cantalapiedra. Es fruto de un problema silenciado, pero de grandes dimensiones, ya que las cifras superan los 1.600 ratones por cada 2.000 metros cuadrados, que son los que aparecieron en las piscinas de Cantalapiedra en junio.
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