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Medalla de Oro de la Ciudad / Mariano Rodríguez Sánchez
Última actualización 10/06/2007@00:00:00 GMT+1
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| (Foto: Carlos Perelétegui) |
El editor de TRIBUNA DE SALAMANCA, Mariano Rodríguez Sánchez, recibe mañana la Medalla de Oro de la Ciudad «por su trabajada y sobresaliente trayectoria empresarial», con un claro marchamo salmantino. Mariano Rodríguez recuerda, repasa, hace balance...
ALEJANDRO R. L.
Si de algo no es sospechoso es de estar comprometido por la provincia de Salamanca.
Yo estoy para trabajar por Salamanca, por los salmantinos y por España y por el Grupo MRS. Mi ilusión es generar empleo y esforzarme por esta provincia.
¿De dónde le viene ese apego por la tierra?
Soy de aquí, quiero realizarme aquí y quiero ser útil aquí.
Ha generado tantos puestos de trabajo para que ahora le digan que es difícil fomentar empleo.
No es difícil. Se pueden hacer muchas cosas si se quiere. Hay mucha gente que puede hacer algo más y no lo hace.
Quizá sea difícil abrirse paso en Salamanca porque en esta tierra hay poca iniciativa empresarial.
Pero es porque no hay iniciativa, no porque no se puedan hacer las cosas. La realidad es que en Salamanca se pueden hacer como en otras regiones de España, en las que hay muchas iniciativas. En el mundo empresarial, cuanto más se crea, más cosas llegan.
El Grupo MRS es un claro ejemplo de ello, sobre todo agrupando empresas de diferentes sectores, representando de esta manera una apuesta por la diversificación y la pluralidad que fomenta el enriquecimiento.
Claro, por eso me voy a lo más difícil, que es diversificar el tema de los riesgos, y diversificando se beneficia mucha gente en otros muchos sectores.
Además, siempre ha apostado por los salmantinos a la hora de dar trabajo.
Siempre. España, Castilla y León y, lo que más, por Salamanca.
Quizá en esa política de expansión, el talón de Aquiles ha sido la proyección exterior.
Bueno, ya estamos haciendo cosas fuera, pero siempre con ideas de que repercutan en Salamanca, que sean útiles para esta provincia.
¿Por ejemplo?
En China vamos a crear unas empresas y con la idea de que sean útiles para Salamanca.
¿Ha cumplido las expectativas?
No.
Aún le queda mucho.
Mucho, muchísimo. Más de lo que he hecho (risas).
¿Y hasta cuándo? ¿No va a parar nunca de trabajar?
Hasta ocho días antes de morirme, si tengo salud, quiero estar trabajando. Y si puedo vivir hasta los cien años, me alegraría por hacer cosas, más que por dejar este mundo, que yo estoy preparado para morir también.
El futuro de todas las empresas del Grupo MRS, ¿pasa por la herencia?
Eso es necesario e imprescindible realmente. Me estoy lanzando a hacer más grande el Grupo porque veo que más sucesores tienen ilusión, como yo, de hacer cosas en la vida.
¿Va mucho a San Miguel de Valero?
No mucho. Me gustaría ir más. Intentaré en el futuro hacerlo. Allí también vamos a realizar cosas.
¿De qué se siente orgulloso en esta trayectoria empresarial?
Una de las decisiones que tomé, y que sin eso no hubiera podido seguir y haber hecho nada, fue cuando decidí poner la suspensión de pagos. Cuando tuve un problemilla económico que me hizo muy difícil seguir, entonces tuve que decidir poner la suspensión de pagos para poder seguir trabajando, para que cobraran los acreedores y poder seguir evolucionando. De esta manera se demostró que años antes del plazo que tenía de suspensión de pagos, lo liquidé todo y seguimos trabajando. Si no llego a tomar esa decisión en 1984, hubiera caído aplastado y no hubiera podido levantar cabeza.
¿Qué le impulsó ser emprendedor? ¿O eso se lleva en la sangre?
Se lleva un poco en los genes. Me di cuenta de que yo quería ser empresario y que tenía facultades para poder ser empresario, y luego lo que sí hay que hacer es echar el sacrificio de trabajo personal que requiere, el riesgo que eso conlleva y tirar para adelante. Hacer las cosas lo mejor posible, si te confundes una vez, que no sean dos.
Además, nació en el seno de una familia numerosa, circunstancia que quizá añada un grado más de dificultad.
Sí, yo venía de familia numerosa y seguí con familia numerosa.
Después del esfuerzo que ha hecho por Salamanca, ¿qué ha recibido de los salmantinos?
Yo me he realizado en Salamanca porque existían los salmantinos y la ciudad. Por lo tanto, he recibido todo. Con todo y con eso, es muy difícil triunfar en tu tierra.
¿Por la envidia?
Puede ser por la envidia, porque haya gente que no esté en esa línea, que no lo entienda, que crea otras cosas... Pero yo estoy agradecido, aunque siempre haya minorías que no estén de acuerdo conmigo por lo que sea. No quiero hablar de envidias porque a mí no hay que envidiarme nada porque ahí estoy para trabajar con honradez, seriedad, sacrificio y esfuerzo. Nada más.