DEPORTES
La unión, de cerca
En el imaginario. La afición unionista aún presume de la ‘manita’ al Albacete y el ascenso a Primera en el Belmonte.
Última actualización 19/04/2007@00:00:00 GMT+1
En lo más profundo del sentimiento unionista perdura aún el recuerdo imborrable de aquella calurosa noche del mes de junio, en la que la Unión Deportiva Salamanca escribió una de las páginas más bellas de su historia y, sin duda, protagonizó la mayor gesta del fútbol moderno salmantino.
D. G.
En las entrañas del Carlos Belmonte, al que el Salamanca regresa este domingo para sellar su permanencia, aún resuenan las gargantas de los atrevidos y soñadores aficionados albinegros desplazados hasta Albacete. Atrevidos porque el resultado de la ida en el Helmántico (0-2) invitaba irremediablemente al pesimismo. Sin embargo, todos eran conscientes de que aquel Salamanca era capaz de convertirse en un equipo lleno de héroes, y así lo hizo.
Después de pasar la mitad de la temporada rondando el cuarto puesto, el Salamanca se aferró a la promoción tras ganar al Barcelona B, y aseguró la pelea por el ascenso con un triunfo casero frente al Villarreal, todo un éxito para un equipo con un bajo presupuesto, que había retocado la plantilla que consiguió el ascenso a Segunda el año anterior con jugadores de perfil bajo.
En el ‘play off’ al Salamanca le tocó en suerte un Albacete con jugadores del nivel de Molina, Bjeliça, Zalazar o Dertycia, que en la ida en el Helmántico demostraron su potencial. Con el pitido inicial de Brito Arceo, se iniciaba el sueño unionista, que empezó a tomar cuerpo con el gol de Torrecilla. No obstante, a medida que avanzaban los minutos, el sueño se difuminaba: el segundo gol no llegaba y el Albacete a punto estuvo de ‘matar’ la eliminatoria. Sin embargo, ya en el tiempo añadido, una falta de Manolo, que fue expulsado, sobre Díaz, la botó Sito hacia Medina. Su centro se encontró felizmente con la cabeza de Urzaiz que, a pesar de haber jugado poco aquel año, justificó su incorporación forzando la prórroga.
El mismo Urzaiz se encargó de alimentar la esperanza con el tercero, también con la testa. Díaz hizo el cuarto y Martín Vellisca completó la hombrada ante la atónita mirada de los jugadores del Albacete, tan sorprendidos como los mismos futbolistas de la UDS. Salamanca lloró, y lo hizo de alegría, en una fiesta que empezó en Albacete y acabó con la Plaza Mayor botando. Los Olabe, Sito, Torrecilla, Barbará, Vellisca, Balta... devolvían a un club histórico como el blanquinegro a la primera página del fútbol nacional.