TOROS
Salamanca
Última actualización 17/03/2007@00:00:00 GMT+1
Para Eduardo Gallo llegó ya la hora de la verdad, pues esta tarde en Valencia, junto a Finito y El Fandi comienza una temporada importantísima en su carrera.
Paco Cañamero
Tan importante por muchas razones, una porque de él se espera que al final alcance un lugar de honor en el podio del toreo. Sobre todo en esta temporada donde se han abierto tantas puertas ilusionantes, con reapariciones –José Tomás–, estrategias –levantar Barcelona–, toreros que quieren guerra –Castella, El Juli, Ponce, El Cid, Jiménez, Talavante...–. A ellos se unen varios nombres más, todavía con mucha novedad, como el propios Gallo o Tejela... que también quieren participar en el banquete del toreo. En un banquete donde este año hay más toreros que en ninguno de los precedentes, pero también aspirantes con ganas de sentarse en los lugares de honor.
no lo va a tener fácil el salmantino. Y él lo sabe o lo debería de saber, sobre todo porque nadie le va a regalar nada en esta campaña que, sobre el papel, se presenta tan interesante. Es más, sus compañeros saldrán a darle el repaso y quitarse del medio a un posible competidor del futuro, pues es de ley.
Pero ahí está el acicate, lo que debe servir de motivación e impulsarlo para darlo todo en la plaza, ahora que todavía tiene abiertas las puertas de las ferias de postín y es mucho más fácil que intentarlo después de perder la oportunidad. Porque además, si se diera el caso que nadie desea de que a Gallo se le fuera 2007, su situación profesional quedaría seriamente tocada, en claro jaque y con muchas dificultades para que en 2008 se vista de luces en un alto número de ocasiones. Porque el toreo es así y cuando se va el tren (porque uno se lo ha dejado ir), después cuesta horrores que otro vuelva a parar en los andénes de tu estación torera.
Por lo expuesto, se deduce que este año ya no valen los sí pero no, o las ocasiones perdidas. O haya que esperar alegando que está muy nuevo. Aunque también es cierto que el año pasado firmó tardes importantes, como Madrid o Málaga, pero lo cierto es que faltó regularidad en otras plazas y también algo de ambición.
Pero Gallo se debe aferrar a que es un torero de magníficas condiciones. Con personalidad y sentido clásico. Con calidad suficiente para no ahogarse en la laguna del toreo. Además si con esas condiciones se inyectara ambición tendría suficientes armas para desenvolverse y nadar con comodidad en las aguas toreras. Por eso, este año es tan importante y debe consolidarse como uno de los nuevos espadas de más proyección.
Pero hasta ahora le falta esa madurez (que llega con el tiempo) para sobreponerse a la adversidad. Para no venirse abajo cuando algo sale mal y hacer realidad las esperanzas, que siguen vivas en torno a él.