TOROS
Actualidad
Última actualización 17/02/2007@00:00:00 GMT+1
A principios de año y posteriormente en nuevas ocasiones, en estas páginas se han publicado diferentes un reportaje-denuncia, con amplio despliegue fotográficos, sobre el lamentable estado que ofrecía el recinto de La Glorieta, especialmente los exteriores del coso taurino (que están hechos una asquerosidad), junto a una de las esculturas –la de S. M. ‘El Viti’– que conforman el espacio exterior de una zona ajardinada y bien urbanizada que debería ser de las más bellas de la ciudad, pero donde el abandono y la desidia municipal han logrado que los ‘graffiteros’, junto a los gamberros la tengan hecha un desastre, sin que nadie, hasta ahora, lo remedie y le devuelva el esplendor perdido.
Paco Cañamero
Desde entonces y a pesar de haber transcurrido casi cuatro semanas, nadie se ha preocupado de lavarle la cara a esa zona y evitar que la gente vuelva la mirada a otro lugar para no sentir vergüenza.
Por un lado, las paredes exteriores de La Glorieta están que da pena verlas, sin que el Condominio propietario sea capaz de dedicar una mínima cantidad para que luzca de acuerdo con su belleza. Y es que hasta la persona con menos sentimiento no escapa ante ese escaparate lleno de porquería que se presenta ante sus ojos.
Y por dinero no será, pues las empresas propietarias se llevan una cantidad de dinero tan grande de la Feria de Salamanca que apenas lo notarían en sus acaudaladas cajas, aunque a ellos, a tenor de lo que se observa, les da igual la estética y la belleza exterior del coso. Y alguien, el Ayuntamiento o la institución oficial que corresponda debe poner orden con la propiedad, sobre todo al tratarse de un Bien de Interés Cultural con categoría de monumento.
Por otro lado, como también se ha dicho en varias ocasiones, la estatua del Santiago Martín ‘El Viti’ debe recuperar su esplendor perdido y sobre ella, la competencia es municipal, por eso no se entiende que los responsables lleven tanto tiempo haciendo oídos sordos a una petición unánime de la ciudadanía. Porque está hecha un Cristo.