TOROS
Santander Feria de Santiago
Gran encierro. Dieron juego las reses de Victorino Martín, especialmente un gran quinto que salió aplaudido en el arrastre
Última actualización 30/07/2006@00:00:00 GMT+1
Padilla estuvo voluntarioso con el que abrió plaza, un animal encastado con el que dejó una verónica con gusto en el primer tercio y al que colocó banderillas con mayor acierto en el segundo par.
EFE
En la faena de muleta consiguió algún derechazo de largo recorrido, pero en tandas con poca ligazón. El jerezano se descompuso al tratar de pasar el toro por el izquierdo sin lograr dar ni un natural.
Con el cuarto, al que puso banderillas fuera de la cara del toro, plantó las zapatillas y se dejó ir sin torear un animal con un buen pitón derecho, aunque era más complicado por el izquierdo.
Puerto acabó ahogando al segundo, un astado que se venía de largo y metía la cabeza bien por el izquierdo y con el que tras varias tandas sin acoplarse optó por colocarse entre los pitones. También se dejó ir al quinto, el mejor del encierro, que embestía con fijeza y con clase por ambos pitones. Le sacó algunos viajes largos al natural, pero sin acoplarse por el derecho. Bolívar no sacó tampoco todo el jugo que tenía especialmente por el pitón derecho al encastado tercero que, aunque con poco ‘motor’, humillaba y embestía con fijeza. Por el lado izquierdo se revolvía y por ahí le dio una voltereta al colombiano al iniciar una tanda. Tras un final de faena con manoletinas y una estocada muy baja que hizo caer al toro rápidamente le dieron una oreja. Bolívar supo entender al sexto, de excelente embestida pero algo justo de fuerza, al que llevó muy templado ligando y alargando los muletazos, y rematando con buenos pases de pecho. Entró a matar recibiendo y dejó una estocada atravesada que requirió de un segundo intento. Se premió su labor con otra oreja, la que le abrió la Puerta Grande.