DEPORTES
La unión, de cerca. La crónica
La UDS levantó un 0-1 y los tres goles a domicilio le sitúan con un pie en la siguiente ronda
Última actualización 05/06/2006@00:00:00 GMT+1
La hora de la verdad llegó cargada de emociones.
Teresa Sánchez
El primer partido del ‘play off’ devolvió a todos los unionistas parte del desasosiego y de la exaltación que se habían echado de menos a lo largo de la temporada con un partido ante la Gramenet que vivió alternativas, ofreció goles, algunos de ellos a favor de un equipo cuando era el otro el que lo merecía, y que dejó al Salamanca a un paso de la siguiente eliminatoria gracias a esos tres tantos a domicilio. Marcaron Micu y Quique Martín, cuyo primer tanto justifica su condición de ‘estrella’, y fue definitivo Felip con dos paradas en momentos vitales.
El objetivo del Salamanca era controlar la previsible salida en tromba de la Gramenet mientras se acostumbraba a moverse por el artificial césped del Camp Nou. Lo consiguió a duras penas en unos primeros minutos sin ocasiones en contra pero sí con muchas imprecisiones en su juego. Y entonces, apenas transcurridos diez minutos, un balón sin aparente peligro, con ventaja para la zaga unionista, acabó en gol. Mario resbaló y eso dejó toda la ventaja a Gorka Pintado, que se internó en el área y, ante la salida de Felip, le sorteó y chutó al fondo de las mallas. Un mazazo para las aspiraciones unionistas que fracasó en su primer objetivo. Con los locales crecidos, los blanquinegros no encontraban la fórmula para salir de su campo con fluidez y eso generaba sensación de peligro. Necesitó que pasaran unos minutos para serenarse y fue entonces cuando llegaron, de manera consecutiva, dos ocasiones clarísimas. La primera, tras una gran volea de Arpón que beso la base del poste y la segunda, más clara aún, cuando Micu se quedó sólo ante Castilla y con un mal disparo estropeó una gran acción.
Un delantero con una espina clavada se convierte en un elemento peligroso sobre el campo y Micu, que ya sumaba varios partidos sin marcar, no iba a volver a fallar. El venezolano le robó la cartera a su par en un centro a la frontal y se sacó un zapatazo a media altura para situar el 1-1 en el marcador. Un gol de un valor incalculable no sólo por ser fuera sino porque además fue el estímulo que necesitaba el Salamanca para hacer suyo el partido. El balón a partir de ese momento no tuvo otro dueño y cuando el descanso acechaba apareció Quique Martín. El asturiano hasta entonces, aunque participativo, había estado errático pero él es de esos jugadorse que en un momento de inspiración la arman y ésta vez se sacó de la chistera una tremenda volea desde la derecha, con la que cruzó el balón todo el área directo a la portería.
El partido estaba en la mano del Salamanca que en la reanudación mantuvo el dominio e incluso las ocasiones. Micu se empachó de balón en la más clara en el 55. Sin embargo, en un partido de alto riesgo, la tensión en cada minuto es clave y de nuevo un error en las marcas costó caro. Dos hombres, Pintado y Dimas, se encontraron sólos en la frontal y el primero le sirvió en bandeja al segundo para que de puntera, y a media altura, hiciera el 2-2. La ‘Grama’ se vino arriba y durante unos minutos desarboló a su rival que vio como Felip primero y Mario, después, evitaban el gol sobre la misma línea.
No pintaba bien el tramo del final del partido y, sin embargo, la Unión encontró la jugada que solucionó sus problemas. Una llegada esporádica que acabó con Zé Tó en el suelo con Castilla a sus pies y que el árbitro interpretó como penalti. Quique Martín tomó la responsabilidad y no falló, 2-3. Micu tuvo la sentencia de la eliminatoria en el 90, cuando se plantó sólo ante Castilla, pero su disparo se fue besando el palo. La emoción seguirá en casa.