LOCAL
Cuerpos de seguridad del estado
Última actualización 05/05/2005@00:00:00 GMT+1
Las armas de guerra pasarán pronto a la Historia entre los guardias civiles de la provincia. Según informaron fuentes próximas a la Comandancia salmantina en declaraciones a TRIBUNA, el Instituto Armado está llevando a cabo un ambicioso plan de retirada de las armas largas –el fusil de asalto Cetme 7,62 mm y el subfusil Z-70-B–, así como de la correspondiente munición.
M. Casal
La retirada afectará igualmente al resto de las comandancias extendidas por el territorio nacional, de manera que los agentes de la Benemérita tendrán adjudicada únicamente para sus intervenciones el arma corta –la pistola– reglamentaria.
En la actualidad, son más de una treintena las armas largas distribuidas por los 34 puestos que la Guardia Civil tiene en la provincia, además del centro penitenciario de Topas. De esta manera, los agentes portarán tan sólo sus pistolas, que en el caso de Salamanca, fueron entregadas por el Gobierno a los efectivos hace apenas un año, tras ser adquiridas en la mayoría de los casos a agentes destinados en el País Vasco y Navarra, con motivo del cambio de armamento en sus respectivos destinos.
La retirada de las armas largas parece responder de esta manera a un alejamiento del militarismo, tal y como en su día solicitó la Asociación Democrática de Guardias Civiles (ADGC) –integrada por más de un centenar de agentes en Salamanca–, que consultada al respecto ha querido mostrar su apoyo a tal decisión: «De ser cierto, nos alegramos, porque esta petición está entre otras muchas recogidas en un dossier entregado por la ADGC al secretario de Estado de Seguridad y al director general del Cuerpo, al poco tiempo de tomar posesión de sus cargos».
A día de hoy, únicamente están excluidos del uso de estas armas, denominadas ‘de guerra’, el subsector de Tráfico y el personal de oficina de la Comandancia salmantina.