OTRAS
Bis pacem / Agustín Jiménez
Última actualización 04/05/2005@00:00:00 GMT+1
Parece ser que en Reno, la tradicional ciudad del matrimonio fácilmente soluble, están criando unas ovejas la mitad de cuyas células son humanas. Esta nueva guarrada de los ingenieros cárnicos resultaba previsible. La gente siempre ha sentido ‘saudade’ de los antecedentes filogenéticos.
Todos los idiomas están sembrados de comparaciones animales. En su ‘Diario’, los hermanos Goncourt observan que los rostros de los holandeses se asemejan a los de sus vacas. Las hienas que patalearon en la estampida de nuestra guerra civil comentaban que los soldados italianos huían como gallinas para no caer como conejos. Es sabido que muchos individuos son burros y que, ante la desmembración de España, ZP esconde la cabeza como un avestruz. Los humores chinos se ajustan al capricho de un calendario de irracionales. Por su parte, los españoles con ‘hombría’ –ese alcaldazo de Valladolid– están como un toro. Las religiones subdesarrolladas que había antes se acogían a divinidades con mentalidad de ofidio, de león o de cocodrilo. La cristiana, que es la única religión auténtica, se apoya al 50% en los genes humanos y en los ovinos. Su Papa es un pastor que apacienta un gran rebaño de ovejas. El modelo de organización eclesial ha tenido gran aceptación o al revés, como explicó el sociólogo Durkheim.
El rebaño aporta paz, claridad mental y una visión propia que permite que la realidad sea misteriosa, pero previsible. ¿Zapatero es simpático o soso? ¿Laura Bush es una esposa insatisfecha? ¿Acebes tiene un morro que se lo pisa? ¿Trillo tiene el mínimo sentido del humor? ¿Miguel Bosé sabe cantar? ¿Los atascos se producen a causa de la prosperidad que instaló el PP o de la incompetencia del PSOE? ¿EEUU es más terrorista que Corea? Ante estas graves cuestiones, cada rebaño ha elaborado su opinión.