OTRAS
Ex cátedra / Antonio Casado
Última actualización 16/04/2005@00:00:00 GMT+1
Dice el ministro Bono que es más importante acabar con Eta que ganar las elecciones. ¿Es que se puede elegir? Aunque sea duro hacerse a la idea, nos compensaría un período más de Gobierno nacionalista en el País Vasco si quedara garantizada la desaparición de Eta para siempre.
Pero si nos enfrentamos a un escenario inercial en el que los nacionalistas vuelven a ganar las elecciones y Eta nos sigue amargando la vida, pues ya me contará Bono si tiene sentido sugerir que los partidarios de la Constitución estamos divididos entre quienes solo quieren ganar las elecciones y quienes solo quieren acabar con Eta, como si fuesen tareas incompatibles.
Quienes estamos convencidos de que los gobiernos nacionalistas generan contextos favorables a la supervivencia de Eta, soñamos con la derrota del PNV en las urnas. De manera que, también para acabar con Eta, nos parece capital que las elecciones las gane el PSOE, o el PP, o la suma de ambos en fecunda alianza gubernamental y parlamentaria. Lo prioritario es acabar con en el terrorismo, pero no parece que eso pueda arreglarse en cuarenta y ocho horas. En cambio, bastan cuarenta y ocho horas para desalojar al nacionalismo del poder mediante el milagro civil de unas urnas donde los vascos van a depositar sus votos mañana. Por tanto, ahora importa apostar por la victoria de los partidos comprometidos con la Constitución. O la suma de ambos.
Una aritmética parlamentaria que permitiese la formación de un Gobierno PSE-PP alumbraría uno de los dos escenarios posibles tras las elecciones de mañana: el vuelco. El de cambio sería aquel que obligase al PNV a recurrir a los socialistas, y éstos aceptasen la formación de un Gobierno PNV-PSE.