CAMPO
Tierra Y CAMPO
Última actualización 01/03/2005@00:00:00 GMT+1
No pasa el sector de la miel por los mejores tiempos, y a la crisis sanitaria que está mermando las colmenas se ha venido a sumar la reapertura de las fronteras a las mieles chinas, con lo que la salida al mercado de la producción nacional se complica.
Después de un año tranquilo, el levantamiento del embargo a las mieles chinas está haciendo mucho daño.
Rosa M. Fernández
La situación ha cambiado mucho, no sólo a raíz de la apertura de las fronteras europeas a la miel china a finales de agosto, sino que también ha habido un hundimiento de los precios en el caso argentino, entendemos que por una actividad especulativa del comercio internacional, y sobre todo del alemán, forzando la situación en Argentina, que también ha tenido problemas con la calidad de sus mieles. Pero la situación de precios es caótica, ha caído en torno a un euro por kilo, prácticamente el 40% respecto al precio que teníamos el año pasado.
Y la producción nacional, sin salida en el mercado.
Así es. En estos momentos hay una situación de bloqueo de parte de la producción nacional, sobre todo de las mieles de encina por el hundimiento de los precios, que primero se produjo en mieles multiflorales y éste arrastró a las mieles monoflorales. En estos momentos el comercio y la industria se están abasteciendo en el mercado mundial a precios muy baratos y no está comprando las producciones locales.
¿Podrán soportar los apicultores esta situación por mucho tiempo?
Desde COAG y desde el resto de organizaciones hemos transmitido al Ministerio que la situación es crítica, los precios no son soportables, están por debajo de los costes de producción y hay que añadir la elevada mortandad que ha sido exagerada, a lo que se suma la sequía que padecemos. La situación es crítica, si no se toman medidas difícilmente se podrán sostener muchas explotaciones.
Se han reunido con la directora general de Ganadería, ¿se ha avanzado?
En la última reunión del pasado jueves se planteó la situación del mercado, la sequía y las heladas que están afectando de manera complementaria a las colmenas debilitadas, que acaban por morir. La posición del Ministerio es muy vaga. Demandamos medidas directas y el compromiso del MAPA de incluir un programa apícola dentro de las medidas agroambientales para el periodo 2007/13. De momento, lo hay.
¿Las administraciones le dan a la apicultura la importancia que tiene?
No está valorada porque el volumen económico que movemos de manera directa es relativamente pequeño. Desde el sector defendemos que lo más valioso no es lo que recibimos, sino lo que repartimos al resto de la sociedad a través de la polinización. La FAO lo ha valorado en torno a 20 veces el valor de lo que los apicultores perciben. Y tiene que ser la piedra angular de la defensa del sector de cara al futuro.
Salamanca es la principal productora de Castilla y León, ¿los problemas son comunes a otras zonas productoras ?
Cada Comunidad tiene sus particularidades, pero hay mucha homogeneidad en los problemas. Los grandes son similares, aunque el apoyo de los gobiernos regionales es diferente, algo que desde COAG intentamos evitar.
Siguen reclamando el control en las fronteras.
Ésta es una de las bases de nuestras demandas. Tanto el Ministerio de Sanidad como el de Agricultura tienen que tomar medidas. Exigimos que haya un control de la miel en frontera, el mercado español se está abasteciendo de mieles de baja calidad. Asumimos que la UE es deficitaria, se produce poco más del 51% del consumo y es necesario importar, pero el comercio y la industria no lo pueden utilizar para hundir los precios en el mercado interior y para que los apicultores no puedan vivir de sus explotaciones.
Calidad o precio, ¿qué elige el consumidor?
El consumidor español siempre ha buscado un precio mejor, pero desde hace unos años hay un cambio y aparece un consumidor que busca calidad, un producto diferenciado que sea lo más parecido a lo que fabrican la abejas. Pero están surgiendo sucedáneos que son falsas mieles que se visten con etiquetas similares a las de la miel y los consumidores piensan que han comprado miel y en realidad es un producto azucarado que no tiene nada que ver. Éstos pueden tener su sitio siempre que se especifique lo que son y que el consumidor sepa que no es miel, sino un jarabe azucarado generalmente procedente de maíz. Ahora lo que hay es un engaño, y envases etiquetados de forma fraudulenta indicando que es miel.
También falta una promoción adecuada.
Sí, en Bruselas se va a cerrar la inclusión de la miel en el reglamento de promoción interna de la UE como miel de producción europea. Vamos a contar con dos millones de euros en 2006 para hacer promoción de las mieles de la UE y desde el sector planteamos al MAPA la necesidad de que se apoyen los proyectos que se presenten, cofinanciados al 50% por la UE, al 30% del MAPA y con el 20% del sector. Vamos a hacer un esfuerzo para poder utilizar esta línea para dar a conocer nuestras mieles. Muchas veces el consumidor no sabe cómo localizarlas en el mercado.
Castilla y León trabaja para lograr la marca de calidad.
Ya hay algunos marchamos, no los vemos claros todos porque tienen que ver más con divisiones políticas que con naturales, pero seguiremos apoyando iniciativas de este tipo para diferenciar la miel producida aquí frente a la homogeneización de las tratadas de forma industrial que cumplen con la normativa, pero aportan poco más que un edulcorante.
Con este panorama, ¿cómo se presenta la campaña?
Muy mal, con unas colmenas diezmadas cuando no muertas. Partimos con una población de abejas muy pequeñas para realizar una cosecha de primavera que va a ser muy mala. La sequía está complicando más las cosas, las heladas han acabado con muchas plantas que son la base de la producción para muchos apicultores en primavera. Así pues, la floración será pésima, tenemos una situación que no pronostica un buen año de producción. Si unimos la situación de precios ruinosa, las perspectivas para este año son muy malas.