Hemeroteca :: 05/12/2008
         2/19
CULTURA

HACEMOS KILÓMETROS CON CAÑAMERO

Última actualización 04/12/2008@23:07:04 GMT+1
Para llegar hasta la Playa del Rostro hay que tomar un camino en Corporario con unas rampas semejantes a las existentes en los puertos del Tour de Francia, aunque merece la pena el vertiginoso descenso, porque al alcanzar el Duero, la paz se adueña de un lugar ideal para deleitarse de unas horas de sosiego. En esos momentos ya espera un montón de gente para hacer la excursión por el río, en uno de los ganchos turísticos que ofrece la zona para disfrutar de uno de los paisajes más espectaculares del país.
Poco antes de las seis de la tarde, la gente hace cola en el pasillo que conduce al embarcadero. A casi todos les llama la atención el barco, porque está acondicionado para verano e invierno. Además tiene distribuidas un centenar de butacas que recuerdan las embarcaciones de paseo de los puertos, como ‘las golondrinas’ de Barcelona; o los ‘reginas’, que hacen excursiones por la bahía de Santander, junto a la línea regular a Pedreña o a Somo. Ambos tienen cierto parecido, aunque con la salvedad que éste circula por las aguas del Duero, lejos del oleaje y el salitre marino.

El barco es cómodo y apenas hace ruido; además, las grandes cristaleras, en los días de calor se recogen y entonces queda descapotado, por lo que es más fácil disfrutar de esa maravilla de la flora y la fauna del cañón del Duero.

A la hora marcada, las seis de la tarde, dos hombres y una mujer, en una labor eficaz que llevan a cabo en pocos minutos, sueltan amarras y con una pequeña maniobra comienza una nueva travesía, aunque en este lugar sorprende que no suene la bocina en cuanto el barco comienza a navegar, como es norma habitual en la navegación.

Al timón va un hombre que lleva el barco con orden y mucho oficio, por lo que se disfruta más de la travesía, ni un tirón, ni un mal viraje, porque aunque el río ese día sea una balsa, la pericia a los mandos también es fundamental y él se conoce que tiene órdenes de no estrellarlo, ni de dejarlo hundir por una mala maniobra.

Es un hombre de tez morena y de aspecto tan serio que parece enfadado con el mundo, pues durante el trayecto no abrió la boca para hablar, ni tampoco para sonreír, porque además, el jaleo del verano no le debe hacer gracia. Sobre todo cuando los niños se ponen a gritar y se producen momentos de desorden en la excursión, lo que también altera al guía, quien antes de comenzar la marcha ya había pedido al ‘pasaje’ que se hablara despacio en determinados sitios que él diría para no molestar a la fauna. El timonero, por el aspecto parece nativo de esa zona. Lo más seguro es que se trate de un lugareño de Aldeadávila o de cualquier pueblo vecino, pero vista su seriedad lo mejor es dejar las cosas como están. Y todos en paz.

El guía es más joven y hasta que se enfadó llevaba con más alegría su trabajo. Tiene pinta de antiguo seminarista que dejó el estudio de los latines por la biología, pues es un placer escuchar sus palabras y conocimientos a la hora de dar a conocer las maravillas de la Reserva Natural ‘Arribes del Duero’.

Todo discurre con normalidad hasta que al llegar a un nido de águila real y mientras intenta explicar un llamativo detalle se enfada, porque en ese momento unos niños gritan por la embarcación sin que sus padres tiren de las riendas del respeto y al final, el guía decide callarse y liberarse del micrófono. Entonces, como uno se queda con las ganas de saber el misterio, antes de finalizar la travesía, el viajero habla con el guía para que le cuente que en la época del hambre, había gente que se deslizaba hasta sus nidos, construidos en lugares rocosos, de difícil acceso y con evidente peligro, para robarles las presas capturadas, casi siempre conejos y perdices.

Aquello fue una necesidad llevada a cabo en casi toda España, donde en La Mancha, por ejemplo, en la posguerra hasta se subastaban los nidos de águila real para acceder a ellos y en ocasiones, con la necesidad de paliar el hambre, se perdía la vida en despeñamientos. Cuando lo acaba de contar, el barco llega a su destino; entonces, el timonero empieza a sonreír.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (0)   No(0)

Noticias Relacionadas


Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de Tribuna de Salamanca
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
  • Su dirección de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.


Portada | Hemeroteca | Búsquedas | OPINIÓN | LOCAL | NACIONAL | PROVINCIA | CASTILLA Y LEÓN | TIERRA Y CAMPO | SUCESOS | DEPORTES | REFLEJOS | ESPECIAL | [ RSS - XML ]
Redacción, Administración, Distribución y Publicidad: C/ Cañón de río Lobos, parc. 14. Pol. El Montalvo II. Teléfono: 923 19 11 11, Fax: 923 19 11 52. Contacto
Diseño web: Cibeles.net | Páginas creadas con