OPINIÓN
Espacios públicos alterados
Última actualización 25/09/2008@22:46:30 GMT+1
Una de las alteraciones más frecuentes que se producen en los espacios públicos cuando se renuevan consiste en sustituir el pavimento tradicional por un enlosado de catálogo, ajeno a la historia del lugar. En general, existen pocos estudios sobre la adecuación histórica de los pavimentos a sus entornos y menos aún que defiendan la permanencia de éstos frente a los estándares de remodelación que se ofrecen. Lo cual es un error que deja muy en entredicho la categoría profesional y los conocimientos de quienes proponen la sustitución fulminante.
La destrucción de la singularidad de los viales que perfilan espacios históricos con raigambre ha sido general en España, cuando se han acometido reformas relacionadas con planes especiales o cuando, con asignaciones presupuestarias de fondos europeos que había que gastar cuanto antes, urgía hacer intervenciones populistas. La mayor aberración salmantina a tal efecto fue la sustitución de pavimentos en la Cuesta de Carvajal o en la Puerta del Río. Lo increíble no es que se produjera. Lo insólito es que se permitió sin una mala inspección desde la oficina pertinente que obligara a parar aquello. Todavía pueden cotejarse estas texturas del pavimento tradicional en las fotografías del libro publicado en 1987 con el Plan Especial de Salamanca, muy útil para comparar las alteraciones posteriores insertas en el Plan, ya periclitado tras 23 años.
De existir un análisis riguroso no se habrían redactado pliegos que permitieran estas aberraciones durante veinte años, porque hacer peatonal una zona no significa alicatarla, sin más y por catálogo, sino aproximarla a lo que la experiencia demostró como identitario de la localidad. Lo otro desnuda la historia y, con ello, la desfigura y la falsea.