PROVINCIA
Béjar
Última actualización 11/03/2008@21:56:39 GMT+1
Carlos bermejo
Los vecinos de la ciudad han pedido una mayor atención en el mantenimiento de la finca ducal El Bosque. Este diario ha recibido numerosas quejas de personas que han visitado este emplazamiento renacentista y han observado “un mal estado de conservación de la finca, abundante maleza, poco cuidado de las especies vegetales, abandono de las fuentes, elementos ornamentales oxidados y basura desperdigada”. Una vez que se ha descartado definitivamente que El Bosque vaya a ser el emplazamiento del Parador Nacional, ahora se buscan otros usos aparte del turístico. TRIBUNA ha recorrido la finca renacentista para comprobar estas quejas.
Antes de entrar en el recinto ducal, dos alumnos de un curso de guarda forestal de la Junta de Castilla y León cortan con sendas desbrozadotas las hierbas que han crecido a lo largo del camino de acceso, que se encuentra en mal estado, con importantes desniveles que son más acuciantes en la primera mitad del camino de tierra. Una vez dentro de la finca, se pueden observar largueros de sujeción que aseguran el tejadillo de la casa del guarda, ante el peligro de que éste ceda por el paso del tiempo y el abandono de sus habitantes. Sin embargo, el resto de la finca parece estar en buenas condiciones. En el jardín interior que se encuentra entre el palacete y sus dependencias adjuntas, se han plantado recientemente plantas y flores, mientras que las malas hierbas se han segado.
En el estanque dos cisnes blancos nadan sobre las aguas que rodean el templete, acompañados de dos patos marrones. Mientras, en la zona ajardinada, un nutrido grupo de personas pasea admirando la belleza de los jardines y de las especies arbóreas únicas en la zona, como una centenaria secuoya que alcanza más de diez metros de altura. A pesar de que este diario observa que los setos han sido recortados, y los caminos limpiados, el grupo se acerca para transmitir a través de estas páginas su malestar ante la necesidad de incrementar el número de empleados que se dedican al mantenimiento de la finca. Los aspersores surten de agua a las plantas que, según explican, hasta hace pocos días habían sido invadidas por las malas hierbas. En ese momento muestran algunas estatuas y elementos decorativos que, efectivamente, están oxidados por el paso del tiempo, y los vecinos piden que “se haga algo para que esta finca no caiga en el abandono”.
Se puede observar los trabajos que la empresa ha realizado para la recuperación de la fuente de La Sábana o de la fuente de Los Ocho Caños y al salir de la finca que fue residencia de verano de los duques que disfrutaron de la época de mayor esplendor de la ciudad y su comarca, los dos trabajadores del curso de la Junta de Castilla y León explican que “el trabajo es mucho, y la finca muy grande para que únicamente se destine a dos trabajadores para su limpieza y mantenimiento”. Según su testimonio se necesita más trabajadores para limpiar, cuidar, mantener, conservar y poner en valor las cuatro hectáreas de toda la finca, especialmente la zona de bosque, que da nombre a todo el recinto.